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#1 Kyucaecam. P1 el Lun Sep 25, 2017 7:54 pm

LIONEX

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Hola makeros. Se que llevo afk la vida pero he empezado clases y no da la vida. Os quiero dejar aquí un trozo de la historia de mi proyecto(en base porque a lo mejor cambio anlgo en base al juego) que se llama Kyucaecam. Va sobre dos hermanos en busca de venganza u otra cosa porque todavía no está acabado y harán lo que el lord master les diga. Bueno, dejo mis paranoias mentales y os dejo el texto a ver que tal os parece. Son unas pocas páginas así que con la calma. Mierda, vuelvo a mis paranoias. Bueno eso, lo que he dicho. No se meter textos ni nada sai que lo siento para el que le pille de sopetón

















Spoiler:
Este era un día cualquiera en la vida de Alex y Dani. Se levantaron, desayunaron, después, cogieron los caballos y salieron a entrenar el arte del combate con su maestro Haedric. Era todo parte de un día normal en sus vidas. Después irían a comer a su casa con su padre, su madre murió en el nacimiento de Alex y Dani, para después salir a trabajar como aprendices de  herrero, y al caer la magenta naranjiza puesta de sol volverían a su casa. 
Pero este día no sería uno cualquiera y ocurriría un acontecimiento que les cambiaría sus vidas. Al volver a su casa para comer, se encontraron en el vestíbulo un cadáver con la cara desfigurada e irreconocible. Alex y Dani descubrieron que era su padre por un collar de oro que representaba su imagen y la de su mujer. En ese momento no sabían que hacer, se habían quedado paralizados con lo que habían visto, a su padre muerto con la cara desfigurada y con un agujero en el pecho que llegaba exactamente a la altura del corazón, y en esa cavidad se podía apreciar que no estaba el corazón y que había sido arrancado ya que se veían venas y arterias salidas de lugar y cortadas.
Cuando pudieron reaccionar, avisaron al pueblo, porque le tenía mucho cariño a esa familia, y la gente del pueblo se encargó de todo. El maestro de los jóvenes quería examinar el cadáver ya que en sus tiempos mozos corrió aventuras con el padre de estos dos chicos, según miró el cuerpo y su estado, reconoció esas heridas al momento y se quedó pálido. El hombre se dio cuenta de que su pasado les perseguía y que debía huir junto con los recientes huérfanos. Haedric todavía no se había dado cuenta, pero estaban a punto de convertirse en una familia y emprender una aventura que jamás podrían olvidar.
Después del entierro y de que Haedric ocupase la custodia de los dos jóvenes, que aunque prácticamente se podían valer solos no sabían lo que se les cernía. Haedric les dijo a los jóvenes que recogiesen sus principales pertenencias y que sobre todo, cogiesen las armas de su padre. Que debían partir hacia lugares poco recomendables y que las necesitarían.
Antes de partir, los dos hermanos necesitaban visitar la tumba de su padre, ambos le juraron una venganza aunque les costase la mayor parte de su vida.
Haedric les avisó de que necesitarían un mínimo de comida para tres días antes de llegar al siguiente pueblo y poder reponer provisiones.
A la partida estaba todo preparado, Haedric se subió a su caballo llamado Sombra, Alex a su caballo llamado Chester y Dani a su caballo llamado Fugacidad. Los tres partieron hacia el noroeste con dirección hacia Merthwind. Les esperaba un tramo lleno de peligros acechando. Mientras galopaban Alex le pregunta el por qué a Haedric de ir al galope y no a medio paso, el cual le contestó que tardarían tres días al galope contando con las pausas necesarias. Cuando el sol llegó a su posición más alta, los caballos cedieron su ritmo acompasado de espuelas y herraduras. Alex, Dani y Haedric bajaron de los caballos a la sombra de un árbol para prevenir lesiones, descansar y tomar parte de sus provisiones. Dani fue a buscar madera mientras Alex intentaba encender un fuego y Haedric salió a explorar las zonas adyacentes para prevenir peligros y cuando vio que no había murlocks en la costa volvió para comer.
Cuando terminaron de comer Haedric dijo a los jóvenes que se sentaran, que les tenía que contar a una cosa. Y empezó su explicación.
-Tengo que contaros algo sobre vuestro padre que no os contó. A ver como os lo explico. Cuando éramos jóvenes, más o menos de vuestra edad, cogimos unas espadas cortas y unas provisiones y salimos de nuestro pueblo a buscar aventuras. Después de años de experiencia y ventura, nos hicimos con una pequeña fortuna. Conocimos a un extraño hombre que nos dijo de ser capaz de dar poder a las armas y darles habilidades por un precio, él nos daría las habilidades si después de ello asaltaríamos una pequeña fortaleza, la cual contenía una fortuna incontable. Nosotros por supuesto aceptamos, pero antes de ir a por las habilidades queríamos conseguir unas armas mejores. Un Mercader nos había informado de que había un sabio que vivía en las profundidades de una cueva, en la que trabajaba con los mejores metales. A si que fuimos a las cuevas, lo que no esperábamos fue que tardásemos tres días en bajar y subir de las cuevas. Una vez dijo un sabio que los mejores metales estaban en las mayores profundidades. El caso es que tardamos dos días en bajar a las cuevas ya que la cueva estaba infestada de duendes y ghuls. Cuando llegamos un viejo hombre desarrapado nos atendió. Le preguntamos por las armas. El hombre nos respondió que había estado trabajando en dos espadas excepcionales y que nos las daba sin pedirnos nada. Le preguntamos el porqué de la ofrenda, él nos respondió que le habíamos despejado el camino y que por fin podría salir de aquella cueva. Que un día vino a recoger de los mejores metales que existen, pero que los ghuls le atraparon en aquel lugar. A si que como nos dio aquellas espadas le ayudamos a volver a su aldea. Después volvimos a la ciudad donde encontramos al extraño hombre que nos daría las habilidades para nuestras armas. Cuando llegamos esperamos al hombre donde lo encontramos, pero solo encontramos una nota que decía que debíamos dirigirnos hacia el sureste de la ciudad, donde él residía. Pasamos la noche en la ciudad y al alba partimos hacia la morada del extraño hombre. Llegamos al anochecer y el hombre estaba vigilando desde una ventana. Según llegamos a la entrada el hombre nos abrió y nos ofreció entrar. El hombre nos advirtió que cuando le diésemos una habilidad a un arma, nunca podríamos deshacerlo. Nos dijo diferentes habilidades que podíamos darle a nuestras espadas. Vuestro padre eligió que cuando diese un tajo, la espada haría una herida que no cesaría de sangrar hasta la muerte del individuo, yo elegí que mi espada fuese tan dura que cortase cualquier material o carne. Vuestro padre le dijo al hombre que si pudiese darle alguna habilidad a su arco, a lo cual el hombre le respondió con un gran número de opciones, también le dijo que podía elegir dos de las opciones. Vuestro padre le dijo al hombre que quería que las flechas nunca se acabasen y estuviesen hechas de energía. El hombre nos guió hacia una habitación con unas camas y unos baúles. Nos dijo que pasásemos la noche y que por la mañana estarían listas para el combate.
Cuando llegó la mañana, nos levantamos y salimos al patio, donde nos estaba esperando el hombre. Tenía expuestas nuestras armas en un tronco con unas fundas que no eran la nuestras. Al llegar nos dijo el hombre que ahí teníamos nuestras armas. Le dijimos que esas no eran las nuestras, no tenían el mismo aspecto. El hombre nos dijo que a las espadas les había hecho una funda especial y que no tenían el mismo aspecto porque las habilidades les habían cambiado el aspecto. La espada de vuestro padre era realmente fina, pero parecía de una especie de cuero entretejido. Mi espada parecía de obsidiana pero tenía un aspecto de estar dividida en segmentos con forma de romboidal. Y el arco de vuestro padre no tenía cuerda. Vuestro padre pregunto que cómo funcionaba el arco. A lo cual el hombre le respondió que era una cuerda invisible y que las flechas se creaban en el arco. Los dos cogimos nuestras armas; le dimos las gracias al señor, el cual nos dijo la ubicación de la fortaleza que debíamos asaltar y saquear; y partimos del lugar. Volvimos a una ciudad cercana. En esa ciudad había un cocinero que tenía un problema de murlocks en su despensa, era la oportunidad perfecta para probar nuestras armas. Pero el hombre no quería que las matásemos, sino capturarlas. Nos pareció raro, pero nos pagó un buen dinero. Al día siguiente acudimos a un cubil de ghuls para practicar y acomodarnos a nuestras nuevas armas. A unas pocas semanas nos hicimos prácticamente unos expertos de las armas; eran ligeras, duras y resistentes. Después de aquel tiempo, acudimos a la fortaleza. No era pequeña como nos dijo el hombre, pero parecía vacía. En una de las habitaciones en la parte más alta había un libro, en el ponía que contenía una gran sabiduría de combate pero que portaba una maldición. Cogimos el libro y cuando fuimos a salir se nos apareció un sombra con forma de un sátiro poseído o endemoniado. La sombra nos dijo que nos iba a perseguir hasta nuestra muerte y toda nuestra descendencia seria erradicada de la faz del universo. Nosotros íbamos a huir pero una horda de esqueletos con espadas nos cortó el paso y tuvimos que luchar. Casi no salimos de allí, pero huimos. Decidimos no abrir el libro nunca y dárselo al anciano de las habilidades, pero su hogar ya no estaba ahí y no dejo rastro. Nos llevamos el libro y nunca volvimos a saber de aquella sombra ni de sus hordas. Dos años más tarde llegamos al pueblo de Katril, que es donde vivíais, y vuestro padre conoció a vuestra madre. Llevamos una vida normal hasta ahora, que sé que aquella sombra nos persigue.
- Pero si esas armas eran tan poderosas. ¿Porque no fuisteis a por la sombra?-dijo Alex.   
- ¿Y qué fue de las armas?- dijo Alex.
- Están guardadas en un lugar seguro, iremos a por ellas. Ahora debemos partir.
El terceto continuó con su viaje hacia Merthwind, salieron al galope. Y al caer la puesta de sol acamparon al lado de un bosque que les separaba de Merthwind. Cuando los hombres se quedaron dormidos, unos sharlocks se disponían a saquear sus pertenencias. Los sharlocks se movían sigilosamente desde el bosque, sustrajeron sus provisiones y volvieron al bosque.
Al alba los hombres se despertaron y se dieron cuenta de que lo único que les quedaba era la ropa, las armas y provisiones para un día.
-¿Qué hacemos ahora?- preguntó Alex
- Si queremos llegar a la noche debemos atravesar el bosque aunque sea peligroso-respondió Haedric.
- Allá vamos- dijo Dani.
Los hombres entraron al bosque y empezaron su marcha, pero era imposible entrar con los caballos a si que entraron a pie. Cuando avanzaron durante un par de horas se encontraron a un sharlock que parecía estar solo, lo capturaron y le interrogaron. Resultaba que su raza le había repudiado y que quería vengarse. El sharlock nos ayudó diciéndonos todo sobre su asentamiento y donde guardaban sus cosas. El sharlock  nos guió hacia su aldea, los hombres tuvieron que arrasar prácticamente toda su aldea. El sharlock ni se inmuto, parecía que le tenía un desprecio colosal hacia su pueblo. Las cosas de nuestros protagonistas estaban en la choza del líder y chamán de la aldea. Cogieron sus cosas y prosiguieron a través del bosque hacia su destino.
Una hora después empezó a caer una fuerte tormenta, de la cual nuestros protagonistas decidieron resguardarse en una cueva. Nuestros protagonistas esperaban en la entrada de la cueva hasta que se apaciguase la tormenta, pero iba a más. Un rayo alcanzó un árbol que tapió la entrada de la cueva, así que decidieron buscar una segunda salida adentrándose en ella. Avanzaron durante unos minutos a través de la cueva y se toparon con un cubil de ghuls. Nuestros protagonistas aniquilaron a los ghuls, pero a Dani le alcanzó un ghul y le hizo un corte en el pecho. Nuestros protagonistas debían correr y llegar pronto a Merthwind, porque aunque Dani tuviese la herida presionada con una prenda de ropa, seguía sangrando y no aguantaría demasiado.
Un par de minutos más tarde consiguieron salir de la cueva. La salida estaba fuera del bosque, había parado la tormenta y estaban muy cerca de Merthwind. Pero Dani no aguantaba y quedó inconsciente. Haedric y Alex le cogieron y corrieron hacia la ciudad.
Cuando llegaron a la puerta de la ciudad. Había unos guardias que les preguntaron qué por qué querían entrar. Haedric  respondió rápidamente que no tenían tiempo que uno de ellos se estaba desangrando y debían acudir a un doctor rápidamente. Los guardias abrieron las puertas y les acompañaron rápidamente hasta el doctor más próximo, les condujeron hasta una casa con un cartel de un cuchillo. Nuestros protagonistas entraron en aquella casa, que por dentro, era muy oscura y que había una inmensa cantidad de botijos y tarros a lo largo de unas estanterías que ocupaban toda la pared. De una puerta apareció un anciano, el cual les dijo que dejaran a su amigo encima de una mesa que había en el centro de la sala. Alex y Haedric lo hicieron. El anciano inspeccionó la herida y empezó a coger unos botes de los armarios. El doctor abrió un bote que contenía unas sanguijuelas y se las echó en la herida para que se comieran la infección y que no muriese. Después retiró las sanguijuelas y le puso unas hierbas y hojas en la herida. Y por último cosió la herida. El anciano le comentó a Haedric y a Alex que su amigo debía pasar la noche descansando y que al mediodía siguiente se quitase el hilo.
Alex y Haedric cogieron a Dani y se dirigieron a un hotel del que Haedric era amigo del dueño y les dejaría la habitación a buen precio. Y así fue. Dani se despertó por la mañana y Alex le dijo que no se levantase, que debía esperar a mediodía para que se le terminasen de cerrar las heridas. Haedric le explicó que al salir de la cueva se desmayó y que le llevaron hasta el médico de la ciudad, que le había tratado la herida y que les dijeron que no se podía mover hasta el mediodía. Después Haedric les contó que debían hacer en Merthwind, que debían hablar con un antiguo amigo suyo para saber que había hecho con las armas del padre de los jóvenes y la suya. Así les dio el mediodía y Dani se quitó el hilo del pecho con mucho cuidado. Después prepararon sus cosas compraron suministros en la cantina y por último pagaron al dueño y salieron en dirección a la casa del amigo de Haedric que les diría donde están las armas.
Nuestros protagonistas se dirigieron, dentro de la ciudad, hacia el norte. Llegaron a un camino de tierra que les conduciría hacia la casa del amigo de Haedric, aunque tuviese aspecto de haber muchos peligros en él. Haedric y los dos hermanos atravesaron el camino y pudieron ver que el amigo de Haedric vivía en una mansión y no en una choza como los hermanos esperaban de un amigo de su entrenador. Llegaron hasta la puerta y se abrió una especie de hendidura en la puerta en la que se podía reconocer el rostro de un hombre.
-Contraseña-exigió el desconocido.
-“El mirlo creado de las plumas del fénix bucea y el perro que escupe fuego vuela”-respondió Haedric.
Se abrió la puerta de par en par y se vio a un hombre joven abierto de brazos que les recibía con una gran alegría que se manifestaba principalmente en su cara y les invitó a pasar.
Haedric también le saludó, ahí los hermanos tuvieron el placer de saber que era Cervantes, que era un estudiante que se iniciaba en el mundo de la literatura. Haedric rápidamente le dijo que le tenía que decir donde se encontraban las armas que le pidió que le guardase. A lo cual Cervantes le respondió que les acompañase que las tenía guardadas en la pequeña mina en la que guardaba su más valiosas pertenencias. Nuestros protagonistas le siguieron hasta la biblioteca

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