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#1 [Fanfic de Zelda] Alas de esperanza. el Mar Sep 13, 2016 5:50 pm

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Zerafios

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Admito que esta es la primera vez que escribo un relato en serio y, la verdad, cuando he descubierto de verdad lo que implica hacer un relato para que quede perfecto, pues, me ha costado. Es decir mucho con poco, eligiendo cada palabra.

Este relato es un tributo a un personaje de una historia que casi llegó a convertirse en la de mi proyecto, si no fuera porque me encontré muchas limitaciones al trabajar en un periodo concreto de la cronología. No llegué a desarrollarlo mucho, pero sentí una empatía increíble al imaginar la historia y analizarla. Una especie de pena que rara vez he sentido con los personajes. Esta es solo una escena del momento más impactante de la historia.

Para los curiosos, esta fue la canción que me inspiró esta historia.
https://www.youtube.com/watch?v=BGBM5vWiBLo





Este relato está basado en la cronología oficial, para ser más exactos, en la Era del Caos. Los sucesos de este relato tienen cabida unos años antes de la estallida de la Guerra de los Intrusos y, posteriormente, cuando la guerra ya ha finalizado.


Todo había acabado ya. La mujer feérica había perdido la batalla. Su luz interior se desvanecía, sus piernas caían postradas, su cuerpo se acostaba para siempre en la tierra del sagrado lugar. Lo único que fluía era un halo anaranjado que se dispersaba por todo el lugar y llegaba hasta los dos culpables de la tragedia, quienes la miraban satisfechos por haberla detenido, pero con una cierta lástima por verla en ese estado.

De pronto, la barrera de energía que protegía el legado de las diosas desapareció, dejando el poder anhelado por muchos, indefenso. De esto se dio cuenta uno de los dos sujetos que acababa de envainar su espada.

— Ya no volverás a causar más problemas. La Trifuerza es nuestra.

— Y con ella, Hyrule alcanzará la prosperidad. Ese es el propósito de las tres Diosas de Oro.

La moribunda hada miraba vagamente a la doncella que acababa de decir estas palabras, mientras esta última observaba a su compañero con serenidad y con un cierto desahogo. En esto, el ser feérico interrumpió este momento de aparente paz para añadir unas palabras que, si bien solo tenían cabida en su mente, no pudo evitar decirlas. Eran palabras de lamento.

— Le he fallado al mundo… no… le he fallado a las diosas.

— ¿Cómo que les has fallado a las diosas? -preguntó desconcertada la sacerdotisa.

— Necios… La Trifuerza será la perdición del mundo. Su poder será conocido en todas partes y muchos ansiarán su poder. Y esta ambición generará una guerra de la que nadie saldrá intacto… la Guerra de los Intrusos. Yo vengo de un futuro en el que todo ha sido arrasado por las fuerzas malignas, un futuro en el que nosotras, las hadas, no existimos. Un futuro en el que no hay esperanza. Me siento desgraciada por no haber cumplido mi objetivo, pero más que nada por no haber iluminado a esta tierra con ese sentimiento.

— ¡Bobadas! ¿Esperas que nos creamos esto? ¡Deja ya de decir estupideces! - preguntó de forma ridícula el varón.

El joven miró rápidamente a su compañera buscando complicidad en el acto, pero lo que se encontró fue a una chica pensativa que recapacitaba en las palabras de esta mujer celestial. Es cierto que no era la primera vez que escuchaba algo parecido, pero por fin se había acordado de qué le sonaban estas palabras. Las había escuchado antes, pero no conseguía recordarlas hasta este momento. Pronto, ante la espera de su compañero, actuó.


— Esto que estás diciendo… lo he escuchado en otra parte. Me acuerdo que, hace no mucho, me encontré en los jardines de la ciudad a una pequeña hada amnésica. No sabía dónde se encontraba, ni qué hacía, pero siempre me daba mensajes bonitos y de esperanza. Una compañía agradable. Recuerdo que un día empezó a decir cosas bastante raras y sin sentido, no sabía qué le pasaba, estaba distinta; pero la frase que más repetía era…

— “La esperanza es lo que nos permite esperar lo bueno de las cosas y mirar al futuro con ilusión, y no con temor” -concluyó la mujer mágica como si se lo supiera de memoria.

Y, de pronto, una sensación de asombro y, a la vez de pánico, recorrió de abajo a arriba el cuerpo de la muchacha. Un flashback de unos pocos segundos mostró todos los buenos momentos que había guardado la doncella con aquella hada que, aunque era inexperta en varias cosas y era bastante inquieta, era su amiga. Sus ojos se humedecieron y de uno de ellos una lágrima se formó y recorrió rápidamente su mejilla.

— No… no puede ser, sniff… Esa hada eras tú… ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué hemos tenido que llegar a esto? Esto… no es justo...

— Oh, Zelda… -el chico se sentía mal por verla tan afligida. Deseaba consolarla, pero no podía hacer nada. Él, en cierta parte también se sentía culpable por lo que acababan de hacer. Matarla.

El hada se sentía más aliviada al revelarle su verdadera identidad a su amiga. Ella también estaba triste por el devenir de los acontecimientos, pero reconocía que su sacrificio era necesario para evitar el futuro gris del que procedía. Una realidad que, solo con pensar en ella, le atormentaba demasiado. Intentó responderle normal, como antes, pero su vida estaba llegando a su fin y le costaba más articular las palabras. Lo único que consiguió fue formular palabras asfixiadas, por la hora de la muerte, cada vez más cerca.

— No me.. hubieras creído... así como tampoco... me creíste en su momento. Mi único deseo era que… llevases la esperanza contigo… y acudieses a ella aun cuando pasases por momentos difíciles… Esa era mi tarea, como hada de la esperanza… porque vosotros dos… podéis… - la asfixia era tal que paró de hablar drásticamente y cerró los ojos-.

La doncella corrió como si le fuera la vida en ello, seguida por su compañero. Sujetó una de sus manos y la apoyó ligeramente sobre su mejilla, así sentía que ella la estaba tocando, una sensación de calor y tacto que no quería olvidar. Con su otra mano acarició la mejilla de la mujer hada. El rostro de Zelda se fijaba ahora en la faz de su crecida amiga. Había cambiado mucho desde la última vez. Se había convertido en un hada hermosa y madura. Tenía tanto que decirle... pero no era tiempo para eso. Se olvidó por un momento de la sensación de belleza que le producía verla para volver a la situación. A la realidad, una realidad que deseaba que fuera incierta, pero que cada vez se mostraba más real. La tensión bombeaba por el interior de su cuerpo sin parar.

— ¡¿Podéis qué?! ¡No te mueras! ¡Tienes que decírnoslo, esto no puede acabar así!

— Cambiar… el… futuro. Llevad la… esperanza con vosotros -el hada se sintió de repente conmovida y empezó a llorar en silencio. Las siguientes palabras tuvieron una carga emocional que ni ella se podía imaginar-. Ella… no os abandonará...

— La he llevado siempre conmigo, y es gracias a ti que no la perdiera. Tú me has inspirado, aun cuando tenía dudas acerca de mi futuro o del temor a la muerte… puedes descansar tranquila, no permitiré que nadie vuelva a sufrir como lo has hecho tú… pero… -drásticamente cambió a un tono pesimista, como si la mayor desgracia la consumiera por dentro-, no te mueras, ¿vale?

El hada recibía estas palabras como si de un regalo se tratasen. Sentía la calidez de su mano, una sensación que llevaba mucho tiempo sin sentir, y la seguridad de que podía descansar en paz. Ciertamente, creía en ella. No le hacía falta adivinar el futuro, veía esperanza en los corazones de estos jóvenes y estaba satisfecha. Quería decirle falsas ilusiones, pero era imposible negar la situación actual. Ella se moría: no había vuelta atrás.

— Oh… Zelda. Ya… es tarde para mí.. Este cuerpo material… se desvanece. Mi brillo se debilita... pero no llores… por mí… soy la esperanza encarnada… no moriré siempre que haya esperanza… en los corazones de la gente. Adiós, querida… sé fuerte…

La luz que iluminaba la sala dejó de fluir y se consumió por completo. El corazón de la derrotada dijo adiós a la vida. Se sucedieron una serie de llantos por parte de la mayor afligida. El caballero que la acompañaba, aunque inexpresivo a los ojos de su compañera, sentía cómo la culpa lo consumía y suplicó perdón en silencio. Perdón por no haber entendido, o mejor dicho, por no haber querido entender las razones que la llevaron a llegar a tal extremo.

Ninguno de los dos había esperado esto. No se sentían como héroes que habían derrotado a un ser maligno y habían recuperado el tesoro sagrado, sino como crueles verdugos que no supieron ver más allá de lo visible y habían arrebatado la vida de un ser inocente. Pero supieron aceptar lo acontecido y salieron adelante con la esperanza en sus corazones.

Años después, la profetizada Guerra de los Intrusos tuvo lugar. Muchos Sheikah que servían a la familia descendiente de la diosa Hylia se rebelaron junto con otros ambiciosos para hacerse con el poder supremo. La guerra no fue fácil, tuvo sus altibajos, pero el experimentado espadachín, conocido ahora como Fiera Deidad, logró controlar su poder demoníaco y ayudó a la protección de la Trifuerza, quien era custodiada por la doncella de sagrado poder.

Hyrule triunfó en la guerra, y esto se debe en gran medida al sacrificio de la citada hada, porque si ella no hubiera intervenido en su momento, el resultado habría sido bien distinto. Sus palabras inspiraron no solo a ellos dos, sino a un ejército entero para luchar.


Han pasado varias semanas desde el final de la guerra. La vegetación afectada se ha ido regenerando y el lugar en el que descansa la Trifuerza, conocido ahora como Reino Sagrado, disfruta ahora de un verdor abundante, lleno de vida y magia. En el lugar son dos las personas que se encuentran admirando la grandeza de este tesoro en conjunción con diversas hadas curiosas. En este momento, una pequeña hada aparece ante el altar.

— Qué bonita es, ¿verdad?, su brillo me hace sentir bien.

Los dos chicos se voltearon y miraron de una forma extraña a esta hada. Notaban cierta sensación de familiaridad en ella.

#2 Re: [Fanfic de Zelda] Alas de esperanza. el Jue Sep 15, 2016 3:02 am

Tomate

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¡Muy interesante, Zerafios! Ópalo Aplaudiendo

Debo confesarte que mucho no sé del universo de "The Legend of Zelda", pasé por completo el "Ocarina of Time" y ni siquiera recuerdo cómo fue la pelea contra Ganandorf...sólo sé que me gustó mucho. Tengo pendiente sumergirme en más juegos y disfrutar de esta gran Saga. Te hago esta aclaración porque desconozco sobre esa "Guerra de los Intrusos" o "Era del Caos".

No sé si será por eso, o porque tu relato es un fragmento de una historia mayor, pero al principio me sentí un poco perdido en la lectura. No obstante, conforme fui avanzando sobre ésta y los personajes se presentaban junto a la situación, fue comprendiendo mejor lo que sucedía en ese momento. Un final muy interesante, en especial por el protagonismo a Zelda (creo que en el juego que te nombré ella toma importancia reciééééén al final del juego). Pero finalmente pude entender perfectamente el relato. ¡Y déjame decirte que me quedé con ganas de saber más! Cosas como: "¿Cómo llegaron hasta allí los personajes? ¿Qué sucedió antes?" invadieron mi curiosidad. Ópalo Contento

Debo felicitarte por tu perfecta redacción. Al menos para mí, me encantó leer tu forma de redactar una historia, tiene muy buen estilo. Ópalo Contento

¡Yo te recomiendo a seguir escribiendo! Es interesante leerte. Aquí tienes. Ópalo Sonriente

Ópalo Reputación

#3 Re: [Fanfic de Zelda] Alas de esperanza. el Dom Sep 18, 2016 9:49 pm

Zerafios

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Bueno, dado que posiblemente este sea el único comentario que reciba, lo respondo.

@Tomate. Me alegra mucho que te haya gustado. Respecto al relato, puse que se basaba en la cronología oficial para que el lector se interesase y buscase información, aunque veo que no lo has hecho... pero no pasa nada. La Era del Caos es una era que tiene lugar dos eras antes de los acontecimientos de The Legend of Zelda: Ocarina of Time, lo cual es muchísimo tiempo entre una y otra (por el medio tienen lugar las historias de TLoZ: Minish Cap y TLoZ: Four Swords), si lo tomamos como juego de referencia.

En realidad, Zelda en el Ocarina si tuvo varias intervenciones, aunque si bien son pocas, y a mí siempre me gustó pensar una historia en la que Zelda fuera protagonista o, mejor aún, fuese coprotagonista. Es el caso de este fragmento de historia.

Respecto a tus preguntas... te las voy a responder. El verdadero protagonista de la historia es el hada de la esperanza, una de las Hadas Morales (una serie de hadas que me inventé que representan un aspecto positivo de la moralidad. Esta representa la esperanza). Pensaba explicar un poco más sobre su origen, aunque me ceñí a unos consejos sobre el relato, pero quizás vuelva a escribir como yo pienso que debería, ya que cada escritor es un mundo. Bien, como ya se explicó en el relato, ella proviene del futuro. Un futuro en que la denominada Guerra de los Intrusos ya ha terminado, pero Hyrule ha sido arrasada y la Trifuerza está desprotegida de las fuerzas malignas. Se desconoce el futuro de Zelda, pero sí sabe que el espadachín despertó, antes de entrar a la guerra, un poder interior demoníaco que no llegó a dominar y, como consecuencia, en medio de la guerra, acabó sometido por el y se unió al bando de los intrusos (los Sheikah renegados, protectores de la sagrada familia, que traicionaron a su nación para hacerse con el poder sagrado).
Y lo más importante... el protagonista NO ES LINK. Es un joven mestizo de la raza hyliana y la Sheikah. Aproveché como curiosidad añadir el detalle de que se convirtiera en la Fiera Deidad, que es una transformación de Link en TLoZ: Majora's Mask que tiene múltiples teorías, ninguna se ha demostrado; pero que hay una que indica que era una deidad que fue castigada por las diosas y que aconteció en esta era.

Y bien, habiendo un futuro asolado por la perdición, una pequeña hada herida vuela rápidamente hasta la Trifuerza y la toca, deseando que las diosas escuchen su anhelo (si la Trifuerza es tocada por un ser de corazón noble, una época de prosperidad se mostrará ante él) en un último intento desesperado. Consigue viajar al pasado, con el precio de que perdió la memoria y, más adelante, su propósito es explicado ante la Reina Hada, quien la sana y le da un poder superior, provocando que su aspecto cambie y aparente ser una mujer hada. El resto ya está explicado.

Gracias por el comentario, en serio, y sí, en cuanto pueda, escribiré más. De hecho, al recordar esta historia, pensé que igual no tenía tantas limitaciones como pensaba e igual un día hago un minirpoyecto de esto Ópalo Sonriente.

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