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llavebulacio

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¡Por fín! Despues de muchas paridas, historias no muy buenas y otros esperpentos, aquí les traigo el que considero mi mejor escrito hasta la fecha. Me dió una especie de golpe de inspiración (Un pelotazo en educación física xD ) y aquí esta.
El nombre... No pude decidirme por ninguno de los dos xDDDDD
Les advierto... Es larga xD

Una Sinfonía de Luz y Sombra / La Sombra y el Hombre sin Lágrimas:
Los hombres lloraron, pues, al ver a su alrededor, a la enorme oscuridad que los envolvía, apenas alejada por las ligeras luces de las antorchas del barco, supieron que la Sombra había ganado.

Ya nada podían hacer.

Otrora habían sido comerciantes, pescadores, granjeros, cocineros, cualquier cosa menos guerreros. Pero un día llegó la sombra, y todo cambió. Una a una, las ciudades sucumbieron. Los reyes,  sobrados de confianza y avaricia, cayeron por su propio peso. La humanidad, la naturaleza, la realidad misma, todo retrocedío lentamente, hasta que solo quedó un pequeño punto de luz, en medio de toda la oscuridad.

La aldea de Leikkon.

¿Como fue posible? ¿Como pudo un pequeño pueblucho abandonado de la mano de Dios haber sobrevivido tanto? Ni siquiera tenían guerreros, pues todos los hombres habían sido llamados por el Rey para defender el Castillo que, de todas formas, había caído. La Sombra se lo tragó todo, de sus entrañas surgían seres monstruosos, inhumanos, terribles, capaces de destrozar un hombre con sus manos, y ellos apagaban las luces, y cuando las luces se apagaban, la Sombra comenzaba su festín.

Nadie sabía que pasaba dentro de la Sombra, pues quien era tragado por ella, nunca salía. Pero quienes habían estado cerca de ella hablaban de canciones funebres, y olor a muerte, y desesperación... Una desesperación incontrolable que embargaba los corazones de los hombres. Al ver que eran los últimos, un pequeño lago de luz en un mar de oscuridad, los habitantes de Leikkon juntaron a sus hombres mas fuertes y valientes, los armaron lo mejor que pudieron, y los enviaron a, por todos los medios que pudieran, destruir a la sombra. Por supuesto, los “guerreros” sabían que no tenían ninguna posibilidad contra semejante ser fuera de su comprensión. Pero eran lo que quedaba de la humanidad y, si antes de morir conseguían arañar una minima parte de aquel ser, todo habría valido la pena. Eran los vestigios de los Hombres, y la humanidad iba a dar una última pelea antes de morir. Así es como se encaminaron a una isla olvidada en el centro del Gran Mar, donde, según se decía, la Sombra había aparecido, y donde mantenía su morada.

Llevaban tres días de viaje, cuando la oscuridad los envolvió por completo. Antes, iban dejando un surco de luz, una región de mar entre Leikkon y ellos que estaba libre de la maldita Sombra. Pero, en ese momento, y al son de una sinfonía de truenos que parecían carcajadas, el surco se cerró. Así supieron que Leikkon había caído. Y el barco se detuvo, y los hombres lloraron. Dicen que lloraron por días enteros, y que sus lágrimas agrandaron el mar. Y que, incluso despues de una semana, seguían llorando. Pero, cuando los hombres ya notaban en sus ojos la locura del suicidio, y comenzaban a elevar las espadas, un hombre habló. No un hombre cualquiera, si no uno que no había llorado, habló.
-Ni se les ocurra cometer tal injuria, mis hermanos. Somos hombres, si hemos de morir, moriremos. Pero moriremos con honor y gloria.
-Fácil es para tí decirlo -Le respondió otro- Nadie has perdido en Leikkon, y no conoces el dolor de la muerte.
-No lloro, porque ya he llorado lo suficiente. -Dijo el hombre sin lágrimas.- Ví con mis propios ojos como mi esposa era tragada por la oscuridad, con mi hijo aún en el vientre.
-¿Y como es qué sigues vivo? ¿Por qué, estando este mundo abandonado de toda luz, no lo has abandonado? -Preguntaron varios.
-Quiero abandonarlo, lo haré. -Respondió.- Pero, antes de hacerlo, arrancare una infinitesimal molecula de este monstruo. No me iré sin que mi espada sienta el placer de la venganza.
El Hombre sin Lágrimas miró a el resto de sus hermanos, lo que quedaba de los hombres. Miró a los pobres desesperados, algunos muy jovenes, otros muy viejos, que habían partido en tan brutal expedición. ¿Por qué? ¿Que habían hecho mal? ¿De donde había salido la sombra? ¿Como pudo la Realidad permitir que tal monstruo se amparara en ella? Pero sus fuerzas no flaquearon, si no todo lo contrario. La ira no hizo mas que incrementar su determinación.
-¡Hermanos! ¡Iremos al fin del mundo! Somos lo que queda de los hombres, su último resto. Somos hombres desdichados que lo han perdido todo, y más. -Miró a cada uno de ellos, tomandose su tiempo.- Las bestias acorraladas siempre se defienden. ¡Somos hombres, maldita sea! ¡PODEMOS HACER MÁS!
Los hombres se levantaron, con un brillo en sus ojos y, en la garganta de cada uno de ellos, se formó la misma palabra:
-¡¡¡VENGANZA!!!

Dos meses llevaban de viaje cuando la costa los recibió. Y habían cambiado. Ya no eran simples hombres, hechos para rutinas cotidianas. Sus brazos eran fuertes, y las miradas firmes. Sus movimientos pedían justicia, y sus ojos gritaban patria. Pues ha de saberse que, en el último momento, los hombres fueron un solo país, un solo grupo, una sola sociedad. En el último momento de su existencia, los hombres fueron lo que estaban destinados a ser: Una Humanidad.

Desembarcaron en la costa y quemaron el bote, pues no tenían intenciones de regresar. Desenfundaron sus armas y, temerarios, corrieron, abriendo paso con la luz de las antorchas entre la oscuridad, hacia el corazón de la isla.

Finalmente llegaron.

En la fría y dura superficie de una meseta, los hombres pudieron ver una forma entre la oscuridad. Y, en el centro mismo de esta forma, se elevaba un trono. De repente, el aire se impregnó de un asqueroso olor dulzón, y la nada se llenó de voces familiares. Al acercarse, comprobaron lo que, aún si saberlo, ya intuían. El trono se encontraba rodeado de terribles sombras. Sombras decoloradas, deformadas en terrorificas visiones, pero reconocibles. Los habitantes de Leikkon, transformados en sombras de nada, rodeaban el trono, formando un escudo de carne con sus cuerpos. Las sombras alzaban sus voces, cantando una letanía de horror y muerte. La templada resistencia de los hombres no resistió mas, y se derrumbaron. Los hombres contemplaron a sus familiares y amigos convertidos en esperpentos, y levantaron un grito desgarrador, y el terror les inundó los ojos. Se echaron al piso, y lloraron... Lloraron sin consuelo. ¡Al diablo la humanidad! ¡Al diablo el hombre! Y, como burlandose de su miseria y sus desgarradas almas, una malefíca y terrorífica risa acompañó sus lágrimas. Los hombres soltaron las antorchas, y, lentamente, la Oscuridad apagó esa última Luz.

La risa de la Sombra aún resonaba y, uno a uno, los hombres abandonaban su identidad, su conciencia, su ser, y se unían al enjambre de sombras. Finalmente, solo quedó uno. El Hombre sin Lágrimas sostenía la última antorcha en su mano. Una antorcha que, con su pálida luz mortecina, hacía apenas retroceder la oscuridad. El hombre miró a su alrededor. Estaba solo, era el último Hombre.

Y lanzó su antorcha al piso.

La oscuridad lo envolvió, y entró dentro de él. Inmediatamente, el Hombre sin Lágrimas sintió como perdía toda esperanza, como un intenso deseo de morir aparecía dentro de él. Voces conocidas resonaban en su craneo, y fantasmas sin rostro le susurraban desgracias. Él resistió como pudo, en verdad lo hizo. Pero, finalmente, empezó a sentir el abandono. Era el último hombre, un despojo de la malherida humanidad, era, a fin de cuentas, un simple trozo de nada.

Cayó de rodillas.

La Sombra volvió a reír, y su risa ocupó el todo. El enjambre de inconscientes se abrió hacia el trono, y el Hombre pudo ver que estaba hecho de huesos. Y un ser oscuro, una simple silueta, se acercó caminando a él. Sonreía. No tenía rostro, así como no tenía forma distinguible, pero sonreía, el Hombre lo sabía. La Sombra le había concedido el honor de morir a sus manos, ya sea por ser el hombre mas fuerte o, simplemente, por ser el último.

La Sombra se acercó a él, y dos manos sin forma le levantaron por los hombros. Cualquier atisbo de valor o fortaleza se desvaneció. Y, como regodeandose, la Sombra adquirió forma. Una forma que el hombre pudo reconocer, y que hizo que, por fin, las lágrimas le brotaran de sus ojos. Su mismisima esposa lo sostenía con sus delicadas manos. Su espiritú, hasta entonces indómito, se quebró. Y dejó de oponer resistencia. La mujer lo soltó, y cayó hasta apoyarse sobre su hombro. El mundo había terminado... El mundo ya no tenía sentido... El hombre cerró lentamente los ojos, aceptando su final. Y la mujer cantaba. Una sinfonía de muerte, desgracia y no-vida. De oscuridad, masacres indescriptibles y destrucción. El hombre abrió los ojos, y su esposa ya no estaba allí. Su mentón estaba apoyado en el hombro de una mujer a la que no conocía, una mujer muy hermosa, pero la frialdad le salía por los ojos, y sus atavíos eran de negrura.

Así era la oscuridad, hermosa, fría y oscura. Y había tomado forma.

El hombre volvió a cerrar los ojos, de forma definitiva esta vez, y la canción aumento su fuerza, y resonó en su cabeza, llenandola de dolor. Fue entonces cuando pasó.

El hombre se rindió. Ya no quería luchar, no quería seguir. No servía de nada. La Oscuridad era cruel, e implacable. Lentamente, muy lentamente, se dejó caer en la oscuridad. Y la canción le resonó en los oídos.
Y los truenos volvieron a reír.
Y el enjambre volvió a alzar las voces en su lenta letanía.
Y el canto de la Sombra adquirió un tono de regocijo.
Y el canto resonó en toda la Realidad.

Pero entonces, solo entonces...

Cuentan que los hombres vinieron de la nada,
de la nada eran y a la nada van.
Sin embargo ante cada amanecer,
la cabeza al Sol, ellos levantarán.

¿Quien cantaba? ¿Quien, se pregunto el hombre, podía estar cantando en semejante momento? El hombre abrió los ojos. Solo hasta comprobar que nadie mas cantaba se dió cuenta. Y reconoció, en el cantico, su propia voz.

Cuentan que el Sol lo hicieron de pena,
del llanto de los hombres, de tanta oscuridad.
Cuentan que se elevó por sobre sus cabezas.
Y los hombres aprendieron a amar.
Su voz, temblorosa e insegura al principio, firme y fuerte despues, se mezcló con la canción de la Sombra. Y de esa mezcla se potenció. De repente, ambas melodías se fundieron para dar lugar a algo extraño, algo único, una armonía. Y, en esta armonia, ambas canciones peleaban para saber quien era mas fuerte. El hombre no notó esto, simplemente cantó, guiado por una fuerza que salía desde su ser, única e intangible.

Y el hombre ya no llora...
¿Por que habria de llorar?
Con sus penas ha fomado,
una luz para amparar.
¡Vamos ya, no tengan miedo!
¿Que mas podría pasar?
Cuando el Sol muera, las sombras se ciernan...
El hombe de nuevo llorará.

Y la voz del hombre se volvió aún mas fuerte, hasta el punto de casi extinguir la voz de la mujer. Y el enjambre comenzó a llorar. Lloro de forma larga y tendida, y abandonó su cantico. La Sombra, enfurecida, se sacudió al hombre de encima. Pero este, en vez de caer, se irguió frente a ella, mirandola fijo, de manera desafiante. El hombre desafiaba a la sombra.

Y las sombras fueron relegadas,
no teman a la oscuridad.
Las pasiones del hombre son mas fuertes,
y sus corazones despertarán.

Y, aunque las sombras se ciernan,
hombres, ya no teman mas.
Sus corazones llevan luz,
la Sombra jamás ganará.

Y allí estaba la sombra. Vestigio de vestigio, nada de nada. Y el hombre entendió, pudo ver, reflejados en sus ojos, la miseria del hombre, y las desgracias que padecía la humanidad. Y su cantó volvió a elevarse, y esta vez fue el suyo el que llenó toda la Realidad, un canto firme y sereno. Pero la Sombra no amainó, y elevó su voz, y ambos cantos volvieron a entrelazarse, con mas fuerza que nunca, formando una sinfonía eterna, inseparable.

Cuando todo este perdido,
cuando reine la oscuridad,
del corazón de un solo hombre,
la Luz renacerá.

Y, entonces, el hombre sintió como sus pies se elevaban del piso. Y se sintió ascender por el aire. Un metro frente a él, la mujer hacía lo mismo. Por detras de la mujer, la Oscuridad se disipó y se entrevió la luz del sol, aunque la Sombra no pareció notarlo. Sin embargo, el Hombre pudo sentir un matiz de sorpresa en sus ojos, y también algo de duda. Ninguno de los dos dejó de cantar.

¿Quien eres tú para enfrentarnos?
Despojo de la Realidad.
Callá tu voz, incompentente.
Aquí no hay lugar para la maldad.

La voz del hombre ya no era plácida y benevola, si no dura y severa. El miedo se reflejó en los ojos de la mujer. Por primera vez desde que inició el Tiempo, la Sombra, hecha de miedo, sentía miedo. Y el hombre supo lo que iba a pasar, y no sintió ningún remordimiento. Desenfundó su espada.

Las almas de los condenados,
de los hombres de bondad,
de cada ser vivo amparado por la Luz,
¡Te lo ordenan!
¡NO TE VUELVAS A MOSTRAR!

La última frase salió como un grito feroz, y fue acompañada con una estocada que atravesó por completo a la Sombra. Un grito desgarrador recorrió la Realidad, seguido de un suspiro de alivio. La oscuridad se disipó, y el sol apareció por completo. Mas cercano y brillante que nunca. La Realidad, en un instante, recuperó parte de su alegría. Y los hombres despertaron de su trance, y levantaron sus ojos al sol.

La mujer cayó al piso y, instantaneamente, se la tragó la tierra. El hombre descendió lentamente al suelo. En sus ojos había alivio pero, cuando habló, en sus palabras había pena.

-Ganamos. La luz del Hombre es... Es inextinguible. -Miro a las personas a su alrededor antes de continuar.- Mas, despues de esto, uno se pregunta, ¿Como continuar? Despues de lo vivido... De lo sentido...

La respuesta llegó sola, casi sin que nadie la pidiera: Estaban vivos, el Hombre, con su poderoso sentir, no podía ser erradicado de la tierra. Habían sobrevivido a la Sombra y, al salir de la Oscuridad, sus cabezas se iluminaron. Y entendieron quienes eran, y recordaron quienes habían sido. Y supieron sus errores. ¿Que hacer de ahí en adelante? Eso era cosa suya.

Espero les guste xDDDDDDD

ATTE,
Llavebulacio

Cuervoso

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"¿Un pelotazo en educación física?" Que momento más inspirador (?).

La historia me gustó mucho, lo suficiente como para poder decir que es tu mejor escrito, aunque sólo he leído unos cuantos de los que has creado; por lo menos todos los que están aquí en el foro. Siento que la drama también hace un poco de referencia a nosotros mismos y la sombra pueden ser nuestros problemas o qué se yo.

Me llamó la atención, y a la vez me gustó que no hubiese ninguna épica batalla narrada contra la Sombra, el protagonista no era una máquina ultra-viril destructora masiva de monstruos, sino un hombre simple, sólo que poseía algo más de voluntad que todos aquellos que se rindieron.

En cuanto a la ortografía, hay algunas faltas, aunque sólo son de tildes y una de revoltijo de letras (no sé cómo decirle, de hecho xD).

Otrora habían sido comerciantes, pescadores, granjeros, cocineros, cualquier cosa menos guerreros.
Ese "otrora" debía ser "otros", ¿no? Sólo destacaré esa. En cuanto a las demás, no considero que sean necesario recalcarlas, sólo basta mencionar que eran palabras como: "mas"; debía ser "más", o Quien; que al estar en una pregunta debía ser "Quién".

En fin, te envidio, porque todavía tienes tus momentos de inspiración y tiempo para escribir. Mi colegio no me da tiempo para nada, tengo unas profesoras que me llenan de trabajo, y no exagero, están realmente enfermas. Por ésto cuando tengo tiempo para escribir no soy capaz de pensar en nada más que las tareas que tengo. Supongo que hasta en el Servicio Militar tendría más tiempo de ocio xD.

Saludos.






Cuervoso! No te pases ¬_¬

llavebulacio

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xD Gracias, en serio. Es genial que alguien opine mis escritos :DY sí... Fue un ataque de inspiración. Y tengo que agregar que hay un cierto homenaje a una de mis escritoras favoritas, Liliana Bodoc.
Ademas, el estilo de narración me quedó... Raro xD Y es que, en sus libros, Liliana Bodoc usaba uno parecido, y de ahí mi homenaje :P

ATTE,
Llavebulacio
PD: Estoy trabajando en el Final Alternativo xD Por sugerencia de un compañero de otro foro... Un final menos feliz xD Parece que tiene el síndrome del superheroe... Ir perdiendo con todo y al final ganar con lo justo y por un pelo xDDDDDDD Así que pronto habrá otro final aparte xD
PD2: "Otrora" existe como palabra... Pero capaz que es un modismo argentino... No sé... Estoy seguro que lo he visto usar antes xD

Cuervoso

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Nunca he leído nada de aquella autora, estuve investigando y tiene una cantidad de obras publicadas bastante meritoria. Estuve leyendo las primeras páginas de La Saga de los Confines, al menos el prólogo parecía bueno.

En cuanto a la palabra "Otrora", me intrigó bastante, nunca la había escuchado, busqué en Google y sólo me aparecen páginas argentinas, quizás sea un modismo, o quizás no. Si es el primer caso, sería bueno que la cambiases, ya que en un relato épico no quedan bien los modismos xD.

Saludos.






Cuervoso! No te pases ¬_¬

llavebulacio

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La Saga de los Confines... Esta a la altura de cualquier saga fantastica, en mi opinión. Son tres libros (Y uno más con historias de apendice, creo), cada uno mejor que el anterior. La autora me cautivó desde el prologo, y de ahí no paré hasta leer los tres. Te los recomiendo sin dudarlo.

ATTE,
Llavebulacio

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