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#1 El Rincón del Creepypasta el Miér Ago 29, 2012 11:18 pm

Reethok

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Para ayudar a combatir la falta de actividad de este subforo, me he decidido a crear este tema para compartir creepypastas que nos hayan gusto y de preferencia escritos por nosotros mismos, y así apoyando la creatividad y el surgimiento de nuevas ideas.

En primera, para quien no sepa que es un creepypasta aquí le dejo una pequeña definición:
Spoiler:
Un creepypasta es un relato en internet cuyo objetivo es causar escalofrios o perturbación en el lector. Es el análogo cybernetico de los cuentos de terror junto a la fogata.

Forma de operar del tema:
-Los usuarios postearan sus creepypastas dentro de spoilers, esto para mantener el orden, teniendo arriba el título del mismo (fuera del spoiler).

-Se dará un pequeño incentivo de 1 makeda por creepypasta publicado, siempre y cuando cumpla con una calidad mínima y sea de la autoría del usuario que la publique.

-Se pueden publicar hasta un máximo de 5 creepypastas por post.

-Los mejores creepypastas se colocarán en una sección especial de este tema, y se entregará un premio de 5 makedas al autor.

-Se deberá cuidar la ortografía, redacción y coherencia.

-Los usuarios pueden dar una crítica de las historias publicadas.

Y bueno, sólo queda decir que ojalá se animen a participar, esto de los creepypastas se vuelve bastante adictivo, digo, ¿a quién no le gustan las historias espeluznantes? Ópalo Contento



Última edición por Reethok el Sáb Sep 01, 2012 6:37 am, editado 1 vez

#2 Re: El Rincón del Creepypasta el Vie Ago 31, 2012 12:53 pm

Aarl

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Bueno, quisiera estrenar esto con un creepypasta de mi invención. Lo he llamado:

El engendro de Satán.
Spoiler:
"Cuenta la leyenda que hace más de 1500 años, Satán se revolvía en el Infierno pensando en qué podría suceder si él perdía la guerra con Dios. Tras mucho cavilar en el trono sangriento en el que se hallaba sentado, su mirada se iluminó y tocó con la punta de su dedo índice el techo de donde se hallaba sentado. El techo (el suelo de los mortales) se abrió entre estruendos y Satán comenzó a subir mientras, poco a poco, iba perdiendo tamaño y tomando unas proporciones más cercanas a la humana. Cuando salió de aquella brecha, la cerró. Dicen que Satán emprendió un viaje muy largo en busca de una mujer hermosa para engendrar un sucesor que obtuviera su pecaminoso poder si él desapareciera. Tras 17 años de búsqueda, halló una bella mujer a la que utilizó para sus acciones pecaminosas y, tras esperar 9 meses, un pequeño bebé enrojecido nació y asesinó a su madre, devorando sus sesos. Dicen que, tras 1500 años, ese engendro, ahora mucho más poderoso, ronda por todos los lados en busca de bellas mujeres para asesinar. Es el pecado personificado, pero más poderoso. Y es por eso que las mujeres bellas deben tener cuidado al caminar solas por el bosque."

Cuando Alfonso terminó de narrar, Mario soltó una risa ronca.
-¿Y eso es todo? Pensé que daría más miedo -dijo, mientras se levantaba del tronco en el que se hallaba sentado, junto a la hoguera del campamento-. Esas cosas no son más que tonterías que un hombre inventó para que su mujer no saliera a la calle por si "el Demonio la atacaba", o algo parecido. Los Demonios no existen. Bueno, chicos, y me voy a dormir, que mañana soy yo el que va a por leña.
Elena observó a su novio meterse dentro de la tienda de campaña y apagaba la luz que en ésta había.
-Está cagado de miedo, seguro -dijo entre risas Ricardo, el mejor amigo de Mario.
-¿Qué te hace pensarlo? -preguntó la chica.
-Está claro cuando Mario se asusta de algo. Se hace el durito pero luego sale por patas, como ahora. Ahora estará mirando bajo el saco de dormir a ver si lo espera el Demonio -comentario que provocó risas entre las cuatro personas que quedaban junto a la hoguera.
Tras un rato de charla, acordaron irse ya a dormir, pues ya era tarde y mañana tendrían que levantarse temprano si querían disfrutar de otro día en ese precioso bosque. Cuando Ricardo y Marisa iban a meterse en sus sacos de dormir y Alfonso terminaba de apagar la hoguera, se oyó un estremecedor grito proveniente de la tienda de Elena y Mario.
Los tres amigos entraron a todo correr en la tienda de los novios, para ver un cuerpo inerte en el suelo. Marisa no pudo ni mirar, y Elena había caído de rodillas al suelo, tan asustada como los demás.
El cuerpo era el de Mario, que tenía la camiseta desgarrada y los dígitos "666" estaban escritos en su pecho en carne viva, como si alguien los hubiera escrito con una daga o un cuchillo mediano. La sangre se mezclaba con la hierba de la cabaña y llegaba hasta las rodillas de Elena, que no cesaba de sollozar.
-666... el... el... ¡¡EL DEMONIO!! -exclamó Alfonso, más blanco que la cera.
Casualmente, o quizá no tanto, la hoguera y las luces de las tiendas de campaña se apagaron al unísono al pronunciar Alfonso la palabra "demonio". No se sabe qué ocurrió con esa gente, pero desde luego puedo aseguraros que no volvieron a verlos por la ciudad en la que vivía. En la puerta de su casa había colgada una nota (que nadie sabía quién la había dejado allí) que rezaba:

"Hemos ido a un lugar mejor. ~666"

Es por eso, que no debes dudar la existencia de una maldad personificada. Ahora sabes qué clase de engendro de Satán puede habitar en nuestro mundo y, cuidado. Ahora mismo podría estar detrás de ti, afilándose las garras ensangrentadas.

No sé si dará tanto miedo como mi mente enferma cree que lo hará, pero bueno, es por estrenar topic y por aportar algo a la comunidad.

¡A ver quién más se anima!
Saludos~

#3 Re: El Rincón del Creepypasta el Vie Ago 31, 2012 1:59 pm

Reethok

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Piltrafa97 escribió:Bueno, quisiera estrenar esto con un creepypasta de mi invención. Lo he llamado:

El engendro de Satán.
Spoiler:
"Cuenta la leyenda que hace más de 1500 años, Satán se revolvía en el Infierno pensando en qué podría suceder si él perdía la guerra con Dios. Tras mucho cavilar en el trono sangriento en el que se hallaba sentado, su mirada se iluminó y tocó con la punta de su dedo índice el techo de donde se hallaba sentado. El techo (el suelo de los mortales) se abrió entre estruendos y Satán comenzó a subir mientras, poco a poco, iba perdiendo tamaño y tomando unas proporciones más cercanas a la humana. Cuando salió de aquella brecha, la cerró. Dicen que Satán emprendió un viaje muy largo en busca de una mujer hermosa para engendrar un sucesor que obtuviera su pecaminoso poder si él desapareciera. Tras 17 años de búsqueda, halló una bella mujer a la que utilizó para sus acciones pecaminosas y, tras esperar 9 meses, un pequeño bebé enrojecido nació y asesinó a su madre, devorando sus sesos. Dicen que, tras 1500 años, ese engendro, ahora mucho más poderoso, ronda por todos los lados en busca de bellas mujeres para asesinar. Es el pecado personificado, pero más poderoso. Y es por eso que las mujeres bellas deben tener cuidado al caminar solas por el bosque."

Cuando Alfonso terminó de narrar, Mario soltó una risa ronca.
-¿Y eso es todo? Pensé que daría más miedo -dijo, mientras se levantaba del tronco en el que se hallaba sentado, junto a la hoguera del campamento-. Esas cosas no son más que tonterías que un hombre inventó para que su mujer no saliera a la calle por si "el Demonio la atacaba", o algo parecido. Los Demonios no existen. Bueno, chicos, y me voy a dormir, que mañana soy yo el que va a por leña.
Elena observó a su novio meterse dentro de la tienda de campaña y apagaba la luz que en ésta había.
-Está cagado de miedo, seguro -dijo entre risas Ricardo, el mejor amigo de Mario.
-¿Qué te hace pensarlo? -preguntó la chica.
-Está claro cuando Mario se asusta de algo. Se hace el durito pero luego sale por patas, como ahora. Ahora estará mirando bajo el saco de dormir a ver si lo espera el Demonio -comentario que provocó risas entre las cuatro personas que quedaban junto a la hoguera.
Tras un rato de charla, acordaron irse ya a dormir, pues ya era tarde y mañana tendrían que levantarse temprano si querían disfrutar de otro día en ese precioso bosque. Cuando Ricardo y Marisa iban a meterse en sus sacos de dormir y Alfonso terminaba de apagar la hoguera, se oyó un estremecedor grito proveniente de la tienda de Elena y Mario.
Los tres amigos entraron a todo correr en la tienda de los novios, para ver un cuerpo inerte en el suelo. Marisa no pudo ni mirar, y Elena había caído de rodillas al suelo, tan asustada como los demás.
El cuerpo era el de Mario, que tenía la camiseta desgarrada y los dígitos "666" estaban escritos en su pecho en carne viva, como si alguien los hubiera escrito con una daga o un cuchillo mediano. La sangre se mezclaba con la hierba de la cabaña y llegaba hasta las rodillas de Elena, que no cesaba de sollozar.
-666... el... el... ¡¡EL DEMONIO!! -exclamó Alfonso, más blanco que la cera.
Casualmente, o quizá no tanto, la hoguera y las luces de las tiendas de campaña se apagaron al unísono al pronunciar Alfonso la palabra "demonio". No se sabe qué ocurrió con esa gente, pero desde luego puedo aseguraros que no volvieron a verlos por la ciudad en la que vivía. En la puerta de su casa había colgada una nota (que nadie sabía quién la había dejado allí) que rezaba:

"Hemos ido a un lugar mejor. ~666"

Es por eso, que no debes dudar la existencia de una maldad personificada. Ahora sabes qué clase de engendro de Satán puede habitar en nuestro mundo y, cuidado. Ahora mismo podría estar detrás de ti, afilándose las garras ensangrentadas.

No sé si dará tanto miedo como mi mente enferma cree que lo hará, pero bueno, es por estrenar topic y por aportar algo a la comunidad.

¡A ver quién más se anima!
Saludos~

Hey, qué tal. Ya lo leí... está bueno (aunque no me causo especialmente miedo, sí logró interesarme). Lo único malo es que no tiene demasiadas características de un creepypasta, bueno, suelen ser cosas más "urbanas", muchas veces relacionadas con foros, internet, videojuegos (hay uno muy interesante de un cartucho embrujado de Majora's Mask, deberías buscarlo, ese sí me aterró xD). Una cosa "interesante" de los creepypastas es que suelen generar incertidumbre en cuanto a si son reales o no. Pero bueno, por esta ocasión pasa (supongo que no me expilqué muy bien o algo), así que te dejo +10 makedas, y espero que postees algún otro trabajo posterior ya cumpliendo con esas características. (Te digo, no está mal, pero se sale un poco de tema).

Bueno, ahora yo postearé uno:

El que busca, encuentra.
Spoiler:

Bueno, navegando en 4chan encontré un /b/ bastante peculiar. (Para quien no sepa, es un foro de temática random)... y pues... no sé qué opinen. Lo he traducido... curiosamente poco después ya no he podido encontrar el tema, he omitido algunas partes del original ya que tenían texto incoherente y sin sentido...

A estas alturas ya no me importa si me creen o no, yo sólo quiero poder desahogarme, me estoy volviendo completamente loco y solamente quisiera poder contarle lo que me está sucediendo a alguien.

Siempre he tenido gran interes en el ocultismo, la bujería y esa clase de cosas, por eso regularmente revisaba foros y webs en general sobre estos temas. Una de esas noches en que estaba indagando sobre ello, llegué a un foro bastante poco conocido (y con pocos usuarios), y revisandolo encontré un tema recién posteado que tenía escrito "Atrevete a pronunciarlo en voz alta" en el título. Pensé que era una estupidez, pero la verdad es que aquel título me llamó bastante la atención, y pues me incitó a hacerlo.
Lo hice, empecé a leerlo en voz alta... no estaba escrito en inglés ni en ningún idioma que reconociera, y sonaba bastante extraño en realidad, lo leí sin tomarle mucha importancia, de hecho me aburrí a la mitad pero me dije a mi mismo que si ya había empezado a hacerlo, debería terminarlo, VAYA ESTUPIDEZ LA MÍA... justo cuando terminé... pensé que había sucedido un apagón, quedé a oscuras, pero la pantalla de la pc se quedó encendida, parpadeando en blanco, me quedé perplejo un instante y cuando volteé la cabeza, vi una horrible cara haciendo una mueca distorcionada encima mío que se puso a gritar de una forma horrible... en ese momento salí corriendo de mi casa y no me atreví ni a voltear la cabeza por un rato.
Así empezó todo, pero no, no ha acabado, desde ese entonces NO HE TENIDO UN JODIDO MOMENTO DE PAZ, así esté en una plaza pública con muchas personas, entre la multitud logro ver gente desfigurada, ha pasado que me toman de la mano mientras camino, o que me sujetan el hombro o los pies mientras estoy en una cafetería. No puedo ni dormir, esas cosas se acuestan junto a mi cuando intento hacerlo, viéndome con sus rostros desfigurados, emitiendo gemidos espeluznantes, ACERCADOSE, TOCANDOME. No me he bañado en 2 semanas... siento que me acarician el cabello, los veo fuera de la regadera, incluso los siento detrás de mi. TODO ES HORRIBLE. Ya no sé que hacer. Fui a consultar a personas que se dedican a la esotería, y no tuve mucha suerte, todos eran una jodida farza, pero después de buscar un poco encontré a una anciana con la que platiqué, y llegó a la conclusión de que me había maldicho con algo que ella conocía... eso me dió esperanza, pero me dijo que no se podía hacer nada... que me seguirían a todas partes hasta el momento de mi muerte. Intenté avisar al administrador de dicho foro para que borraran eso... pero no recibí respuesta alguna.
Desde entonces sólo ha estado pasando, veo miembros colgando del techo mientras escribo esto... a la mierda todo, me volaré los sesos o algo. No quería hacerlo, no quería que ellos me ganaran... pero ya. QUE SE VAYA AL COÑO EL QUE ME HIZO ESTO. No lean cualquier cosa que encuentren por internet...

#4 Re: El Rincón del Creepypasta el Vie Ago 31, 2012 8:46 pm

~Newa

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Pues a mi me ha asustado bastante la de Reethok, ver gente desfigurada no es nada bonito .-.
Pero bueno, aunque casi nunca o nunca comento en U.Maker, y probablemente tu no me conozcas ya que yo estaba activo la generacion anterior a la que tu te registraste, pues te quiero felicitar por la iniciativa de los creepy pastas Ópalo Contento
Yo mismo postearía uno, pero me da miedo de lo q pueda encontrar D:
Salu2
~Newa

#5 Re: El Rincón del Creepypasta el Lun Sep 03, 2012 11:53 am

Aarl

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Bueno, tras tragarme varias películas de terror, (mi madre, que es muy maja), creo que estoy preparado para hacer un creepy pasta más "urbano". Puse aquel del camping porque leí que era lo similar a una historia que se cuenta alrededor de la típica hoguera de camping ^^U. Pero bueno, ya vengo con este de una temática más urbana. Veamos qué os parece. El título es (y no, no lo hice por hacer gracia ni nada):

Avast Informa.
Spoiler:
Cuentan en las calles que en una casa en la que se encontró un hombre muerto, dejó a su lado una nota que rezaba:

"He creado un monstruo. Estaba cierto día usando mi ordenador como todos los días, disfrutando de mi tiempo de ocio. Un compañero de trabajo me había pasado un archivo PDF para que lo leyera, y al parecer Avast lo reconoció como un archivo no seguro. La costumbre me había hecho casi inmune al estridente sonido que produce mi antivirus, conocido por los sustos que suele causar cuando estás haciendo otra cosa y de repente tu PC suena. Continué descargando de todos modos pensando que no había peligro alguno. Sin embargo, esa noche no fue un aviso de Avast como otro cualquiera. El monitor de mi ordenador empezó a fallar, mostrando interferencias, y emitiendo pitidos molestos para mi oído. Cuando pensé que no podía arreglarlo, el monitor recuperó la normalidad. Aliviado, pensé en que quizá debía dejar el ordenador por unas horas para descansar, y para reflexionar sobre el extraño suceso que había ocurrido. Pero, cuando cerré el navegador, vi horrorizado que el fondo de pantalla había cambiado sin hacer yo nada. Y aparecía la imagen de una criatura que no podría describir jamás. El pitido tan intenso que antes me molestaba, volvió ahora pero con mucha más intensidad y me vi forzado a taparme los oídos, aunque por mucho que intentaba aislar mis conductos aditivos del exterior, no se veía reducida la intensidad del pitido. Era como... como si el pitido proveniese de mi cabeza.

Pasados cinco minutos, el pitido cesó. Aliviado, pensé en tumbarme en el sofá de mi casa, para ver la tele y, cuando ya me recostaba en el mullido mueble, empecé a oír una voz, más grave incluso que la de un hombre adulto.

"TÚ. TÚ ERES EL SIGUIENTE. VOY A DEVORAR TUS VÍSCERAS"
Aquel susurro me aterró, pues en mi casa no había nadie más que yo. Fui corriendo a mi habitación a refugiarme en cualquier sitio que considerase seguro, cuando al entrar, la torre de mi PC emitió un suave ronroneo y más tarde explotó con un golpe sordo.

Asustado, al día siguiente llevé el ordenador a arreglar la tienda dondé lo adquirí y, tras explicar lo que me ocurrió, no obtuve más que risas a cambio. La gente no me creía y yo tenía miedo.

Pasaban los días y no hacía otra cosa que que aterrarme más y más. Es como si un ente, o algo parecido, se hubiera apoderado de mi entorno, de mi casa, y ahora intenta matarme. No tengo luz, no puedo iluminarme más que con una vela, mi puerta se ha quedado atrancada y no puedo salir a beber agua, ni puedo beber la de mi casa porque se ha cortado también. No puedo aguantar más, me queda muy poco para perder por completo la cordura. Dejo esta nota para que alguien la encuentre y sepa que nunca hay que despreciar el trabajo que el antivirus hace por nosotros. No descargues nada que no sepas que es inofensivo."

Espero que éste cumpla más con las expectativas que tenéis sobre creepy pastas ^^U.
Saludos~

#6 Re: El Rincón del Creepypasta el Lun Sep 03, 2012 7:30 pm

Reethok

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Piltrafa97 escribió:Bueno, tras tragarme varias películas de terror, (mi madre, que es muy maja), creo que estoy preparado para hacer un creepy pasta más "urbano". Puse aquel del camping porque leí que era lo similar a una historia que se cuenta alrededor de la típica hoguera de camping ^^U. Pero bueno, ya vengo con este de una temática más urbana. Veamos qué os parece. El título es (y no, no lo hice por hacer gracia ni nada):

Avast Informa.
Spoiler:
Cuentan en las calles que en una casa en la que se encontró un hombre muerto, dejó a su lado una nota que rezaba:

"He creado un monstruo. Estaba cierto día usando mi ordenador como todos los días, disfrutando de mi tiempo de ocio. Un compañero de trabajo me había pasado un archivo PDF para que lo leyera, y al parecer Avast lo reconoció como un archivo no seguro. La costumbre me había hecho casi inmune al estridente sonido que produce mi antivirus, conocido por los sustos que suele causar cuando estás haciendo otra cosa y de repente tu PC suena. Continué descargando de todos modos pensando que no había peligro alguno. Sin embargo, esa noche no fue un aviso de Avast como otro cualquiera. El monitor de mi ordenador empezó a fallar, mostrando interferencias, y emitiendo pitidos molestos para mi oído. Cuando pensé que no podía arreglarlo, el monitor recuperó la normalidad. Aliviado, pensé en que quizá debía dejar el ordenador por unas horas para descansar, y para reflexionar sobre el extraño suceso que había ocurrido. Pero, cuando cerré el navegador, vi horrorizado que el fondo de pantalla había cambiado sin hacer yo nada. Y aparecía la imagen de una criatura que no podría describir jamás. El pitido tan intenso que antes me molestaba, volvió ahora pero con mucha más intensidad y me vi forzado a taparme los oídos, aunque por mucho que intentaba aislar mis conductos aditivos del exterior, no se veía reducida la intensidad del pitido. Era como... como si el pitido proveniese de mi cabeza.

Pasados cinco minutos, el pitido cesó. Aliviado, pensé en tumbarme en el sofá de mi casa, para ver la tele y, cuando ya me recostaba en el mullido mueble, empecé a oír una voz, más grave incluso que la de un hombre adulto.

"TÚ. TÚ ERES EL SIGUIENTE. VOY A DEVORAR TUS VÍSCERAS"
Aquel susurro me aterró, pues en mi casa no había nadie más que yo. Fui corriendo a mi habitación a refugiarme en cualquier sitio que considerase seguro, cuando al entrar, la torre de mi PC emitió un suave ronroneo y más tarde explotó con un golpe sordo.

Asustado, al día siguiente llevé el ordenador a arreglar la tienda dondé lo adquirí y, tras explicar lo que me ocurrió, no obtuve más que risas a cambio. La gente no me creía y yo tenía miedo.

Pasaban los días y no hacía otra cosa que que aterrarme más y más. Es como si un ente, o algo parecido, se hubiera apoderado de mi entorno, de mi casa, y ahora intenta matarme. No tengo luz, no puedo iluminarme más que con una vela, mi puerta se ha quedado atrancada y no puedo salir a beber agua, ni puedo beber la de mi casa porque se ha cortado también. No puedo aguantar más, me queda muy poco para perder por completo la cordura. Dejo esta nota para que alguien la encuentre y sepa que nunca hay que despreciar el trabajo que el antivirus hace por nosotros. No descargues nada que no sepas que es inofensivo."

Espero que éste cumpla más con las expectativas que tenéis sobre creepy pastas ^^U.
Saludos~

Hey, te dejo una makeda (suena muy mal, lo sé, pero ha habido deflacióin XD) por la participación. Un saludo.

#7 Re: El Rincón del Creepypasta el Dom Sep 09, 2012 12:58 am

Dragón x3

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Bueno, traigo un creepy recién hecho c: (está co-producido con Exel pero la mayor parte es de mi autoria :P)


Don't laugh of Slender


Spoiler:
Era de noche y tras días escuchando a mi amigo hablar de un juego que producía un profundo miedo decidí descargar Slender. Tenía los audifonos puestos y mi pieza se encontraba con las luces apagadas.

Mientras jugaba me burlaba de Slender y me reía de él por que no me alcanzaba, la verdad es que el juego me producía más gracia que temor, eso hasta que me encontraba a punto de encontrar la última nota, la tenía justo enfrente y... un corte de luz me arruinó el juego, me vi obligado a ponerme pijama e irme a acostar con la frustración de que el corte de luz me arruinara la partida. Estando acostado comenzó la verdadera pesadilla...

Empecé a sentir pasos, una mezcla entre pasos y tic tacs que formaba un ruido muy extraño y que hacía que mi mente pensara "es el reloj" y también "son pasos", un frío comenzó a entrar en mi habitación y el calentacamas que se encontraba encendido no lograba impedir que aquella briza helada se apoderara de mi y me hiciera tiritar.

Los pasos-tictacs continuaban, cada vez más rapidos y más cercanos, decidí cubrirme hasta la cabeza con la sabana mientras me repetía con fuerza de que estaba dentro de un sueño, de que nada pasaba, de que era solo... por más que intentaba encontrar una excusa no lograba hacerlo y me llegaba a la cabeza la imagen de slender, una y otra vez, por lo que me tenía diciendome que aquel solo era un juego para asustar gente miedosa, que no era nada real.

Tomando valor, de no sé donde, miré por entre la sabana hacia el techo y vi una alta sombra parada a un costado de mi cama, la escasa luz que llegaba desde la ventana me permitía ver una silueta sin rostro, la silueta de slender.

Poco a poco se acerco, y sin ningún motivo, comencé a palidecer, mi piel morena perdía su color y comenzaba a ver mi piel cada segundo más y más blanca, no entendia lo ocurrido, no sabia que hacer, apreté los ojos con fuerza esperando el final y cuando los volví a abrir me di cuetna que mi pieza se encontraba nuevamente vacia.

Se siguieron escuchando ruidos raros y que nunca habia oido. Mi corazon latía 5 veces mas de lo normal mi cabeza revuelta, apenas sabia lo que ocurria. Hasta que de pronto sentí la tos de mi padre en la cocina que se encontraba a no mucha distancia de mi habitación.

Tomé coraje y me levanté, fui hasta la cocina donde encontré a mi padre tomando un vaso con agua, me acerque para hablarle. Pero de la nada tentaculos largos y negros salieron y atravezaron su cuerpo, sin entender que pasaba grité y me puse a llorar, el suelo se empapaba con mis lagrimas y decidí ir corriendo por mi madre.

Corrí para decirle a mi madre lo que había acabado de ocurrir y para que su abrazo protector me entregara el consuelo que muchas veces antes me había dado, pero otra vez. Los tentaculos salieron veloces y la atacaron, para luego levantar su cuerpo ensangrentado por el aire, no entendía de donde eran y mucho menos que ocurría, retrocedí y vi mi reflejo en el espejo de la habitación de mis padres, me mire y no pude dar fe a lo que veía.

Los tentaculos eran parte de mi, poco a poco se me comenzó a nublar la vista, deseaba hablar pero mi boca se cerraba y no lograba respirar, acerqué mis manos a mi rostro pero no logré encontrar en él nada más que piel vacía. De la nada crecí y crecí, hasta alcanzar la altura del techo.

No podía ver nada, pero de una extraña manera podía presentir movimientos, sentía el aleteo de algún pequeño mosquito en alguna parte de la habitación, sin tener nariz podía oler el fuerte hedor de la sangre en la cama de mis padres, y el otro hedor que venía desde la cocina.

¿Sera qué por burlarme de slender, en él me converti?


Por Carlos Write y Exel

#8 Re: El Rincón del Creepypasta el Lun Sep 17, 2012 11:19 pm

Razor

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Este no es un creepy de mi autoría, es un copy-paste, pero me gustaría compartir este clásico con ustedes:


Pokemon: Lost Silver


Lost Silver:

Era la época en la que Pokémon Corazón Oro y Alma Plata iban a salir al mercado y todo dos mis amigos ya tenían apartada una copia, con la que te llegaba una figurita de Ho-Oh o Lugia, según el juego que ordenaras. Lo más seguro es que esos juegos iban a ser de los más vendidos para DS, y que era de los que no te podían faltar en tu colección.

Como el estudiante de universidad con poco presupuesto que era, no pude apartar el juego para conseguir la figura, ni siquiera pude comprarme el juego cuando salió. Así que esperé a fin de curso para pedirlo por Amazon.

Pero no queríaesperar tanto tiempo, así que decidí volver a jugar mi cartucho de Pokémon Cristal. Busqué entre mis juegos de Game Boy, pero recordé que los habíamos vendido los juegos que ya no queríamos, para comprar el DS.

Sólo tenía mi Game Boy y algunos juegos buenos, pero ninguno de convencía. Tenía Pokémon Diamante, pero tenía ganas de jugar desde el principio, pero no quería borrar mi juego cuando iba tan avanzado. Mis amigos me recomendaron bajar el juego para emulador, pero como compartía computadora con mi hermano, no podía descargar nada.

Entonces recordé que en Gamestop vendían juegos usados, así que fui al mall. No tenían Cristal, sólo una copia de Ruby, que no me interesó mucho, porque no me gustó tanto que no estuviera tan difícil pasarlo.

Ya cuando casi me estaba por ir, vi que tenían una copia de Pokémon Plata, que era prácticamente lo mismo que cristal, excepto por las mejoras que se agregaron después. Lo compré, a 5 dóllares, una ganga.

Llegué a mi apartamento y me puse a jugar. Aquí empiezan las cosas raras.

Primero, el logo de Game Freak, que salía, pero se congelaba allí, sin avanzar. Intenté varias veces reiniciar el juego, limpiar el cartucho soplando, incluso limpiando las entradas con alcohol y un cotonete, pero no salía de la pantalla de Game Freak.

Hasta que en un intento, la pantalla se puso en negro un momento, 5 segundos más o menos. Y aparecí directamente en la pantalla donde se elige si continuar o nuevo juego, no se podía mover el cursor para elegir este útimo, pero igual, por curiosidad, iba a ver hasta dónde llegó su antiguo usuario.

Y vaya que si avanzó. Su entrenador se llamaba “…”, tenía las 16 medallas, 999999 dólares, 999 horas de juego y los 251 Pokémon registrados en la Pokédex, incluídos Mew y Celebi. O había usado trucos o ese tipo era el puto amo.

Me dirigí a mirar los Pokémon, porque debía tener un equipazo de cagarse, pero ¿qué me encuentro? 5 Unowns de nivel 5 y otro Pokémon. Ése último se llamaba “HURRY” (Date prisa).

Los Unown describían entre todos (Hay 28 tipos de Unown, cada uno con la forma de cada letra del abecedario)
la palabra “LEAVE” (Vete de aquí). “HURRY” resultaba ser un Cyndaquil de nivel 5. Con sólo 1 punto de vida restante y sólo conocía 2 ataques: Malicioso y destello (que no hacen nada). También era muy raro que ninguno de ésos Pokémon emitiese su grito característico, esto no significa que yo sea un freak que se sabe todos los diferentes gritos de los pokémones, sino que esto era muy obvio, ya que todos sonaban feo y fuera de lugar.

En cuanto a mi situación, parecía estar en Torre Bellsprout. Pero no había ni personajes, ni elementos, ni escaleras. Sólo una columna. Estuve un buen rato buscando una escalera, que resultaba estar tras la columna. Al bajar por ella. La pantalla estaba negra. Estaba cargándose? No, estaba en un sitio oscuro.

“Vale, HURRY tiene Destello. Vamos a usarlo”, pensé. Me arrepentiré de esa decisión toda mi vida. A partir de ahora, y hasta el final, veréis por qué.

La habitación estaba toda pintada de rojo sangre, y tenía un camino pintado de gris. Empezó a sonar música de mi Pokégear. La música de las Ruinas Alfa (donde están los Unown).
Cada 20 pasos que daba por el camino gris, la habitación se oscurecía más, y más, y más. Hasta encontrarme con un cartel. Lo leí, ponía “TURN BACK NOW” (Da la vuelta ya).
Apareció de repente un mensaje dándome a elegir SI o NO, sin pregunta previa.

Elegí SI, y sonó un ruido como de descenso de planta. Aparecí en otra planta oscura. Me armé de valor y mandé a HURRY hacer Destello. Pero de repente aparece un mensaje: “HURRY está debilitado!”

Si no estaba envenenado ni nada. Fui a revisar mi Pokémon. Los Unown habían cambiado. Ahora eran seis (HURRY ya no estaba), todos eran de nivel 10, y sus formas describían la frase “HEDIED” (Ha muerto).

Para más acojone, la sala se iluminó, revelándose que no era más grande que 4 cuadrados, con una salida. Al salir me encontré con una hilera de tumbas, como las del Pokémon Rojo/Azul. No podía hacer nada por allí.

Llegué a la conclusión que algún tarado debió modificar el juego para hacerlo así y luego lo vendió al Gamestop haciéndolo pasar por una copia de Pokémon Plata.

Revisé de nuevo mi entrenador. Para no creerlo; A MI ENTRENADOR LE FALTABAN LOS BRAZOS Y, SEGÚN SU HISTORIAL, TENÍA 24 MEDALLAS. ¿Cómo coño podía tener 24 medallas si hay 16 gimnasios? Definitivamente, el creador de ese hack estaba enfermo.

Seguí paseando sin rumbo, por la habitación, hasta que a mi personaje le da por hacer la animación típica de cuando usas la Cuerda Huída. Ya sabéis, cuando empieza a rotar sobre sí mismo y se eleva. Sólo que ahora descendía, hundiéndose en la tierra.

Al reaparecer, su sprite estaba blanco. En el juego, el protagonista está coloreado de rojo. Pero ahora parecía que lo hubiesen decolorado con lejía. Miré de nuevo su estado para ver si también era blanco. Vaya susto me llevé. Mi entrenador no sólo estaba blanco como la nieve, sino que había perdido las piernas. Encima, parecía que de sus ojos llorase sangre.
Además ahora tenía 32 medallas. Alguna relación debía haber entre el aumento de medallas y la paulatina desaparición de mi personaje.

Cuando volví a revisar mis Pokémon, cómo no, habían cambiado otra vez.

Ahora tenía 5 Unowns, que juntos leían la palabra “DYING” (Muriendo). Y además ahora tenía un Celebi al nivel 100. Pensando que por fin me tocab un Pokémon pepino, miré sus características. Para mi sorpresa, a mi Celebi le faltaba una pierna, un brazo y un ojo. Y sólo tenía un ataque: Canción Perdida.

Volví al juego. Caminé al norte un buen rato. Cuando pensé que estaría incompleto, aparecieron varios personajes masculinos y femeninos alineados. No hacían ni respondían nada. Seguí subiendo hasta encontrarme con un sprite del entrenador Red (supuestamente tu antiguo jugador de Pokémon Rojo, al que has de batir en el juego de Plata).

Al verme, iniciamos una batalla. El silencio se hizo música, pero la música de las Ruinas Alfa otra vez. Y ahora sonaba como invertida. La imagen de Red en batalla es la propia de Pokémon Rojo en el menú de ese juego, pero ahora era transparente.

Y ponía “quiere luchar!” sin nombre ni nada. Y tanto él como yo teníamos 1 Pokémon. Él vale, pero y mis Unown?

Yo saqué mi Celebi nivel 100, pensando “Me lo voy a follar vivo”, cuando él saca un puto Pikachu de nivel 255 (el máximo se supone que es 100, pero bueno). Y en la imagen parecía triste, como con lágrimas en los ojos.

Pues vamos a luchar.

-Pikachu usó MALDICIÓN! (Me parece que Pikachu no puede aprender Maldición pero bueno…)
-Celebi usó Canción Perdida! (Qué remedio)
En tres turnos, los 2 Pokémon acabaron debilitados. Pero la batalla continuaba, ahora sin poder controlar nada. Los Pokémon revivieron y volvieron a luchar.

-Pikachu usó Golpe! No fue muy efectivo.
-Celebi usó Canción Perdida! No pasó nada.
-Pikachu usó Frustración! que me dejó el Celebi a 10 puntos de vida.
-Celebi usó DIVIDIR DAÑOS! (Pero si no tenía ese ataque! En fin, los dos se quedaron mas o menos a la mitad).
-Pikachu usó Malicioso! No pasó nada.

Por usar Canción Perdida, como es normal, mi Celebi se desmayó. Pero en el texto puso: “Celebi ha muerto!”
Pikachu usó antes de acabar, otro ataque. Uno fuera del límite de 5 ataques por Pokémon.

-Pikachu usó CADENAS DEL DESTINO!

“Pikachu ha muerto!”


Según el juego, yo gané. Mi sprite reapareció y dijo “……”

Aquí casi me meé encima. Mi personaje fue repentinamente decapitado. La batalla finalizó.

Volviendo al mundo, mi personaje se había vuelto invisible.

Reaparecí en mi habitación. Había llegado a mi casa. ¿Podría ya jugar el juego como es debido? Lo dudo.

Circulando por ahí, vi que estaban todos los objetos, pero no podía usarlos. Con un poco de miedo, bajé las escaleras. En el primer piso, todo parecía normal, excepto que mi madre no estaba allí. Al salir por mi puerta, aparecí no en mi pueblo, sino en un vacío negro. Justo en frente mío estaba el sprite de mi entrenador COMPLETO. Al acercarme a él y hablarle, me dijo:

“Adiós para siempre.”

Hubo una larga pausa.

El sprite desapareció.

Y yo volví a desvanecerme en el suelo, rotando.

Aparecí en un puesto lleno de tumbas. No podía moverme. Es más, no me veía. Revisé mi estado. No había ni un cacho de mi entrenador. Me quedé a 0 medallas. Y las imágenes de los entrenadores de la liga Johto que aparecen debajo habían sido sustituídos por calaveras.

¿Y mis Pokémon?

Ahora tenía 6 Unown de nivel 25. Ya imagináis el resto. Deletreaban “IMDEAD” (Estoy muerto).

Luego me dí cuenta que la habitación en la que “estaba” era una gran tumba. Seguida de otras tumbas a los lados. Apareció un texto que decía “R.I.P….”

Mi entrenador estaba muerto desde un principio, supongo. Desde años antes de derrotar a Red.

Al parecer fue un entrenador que, sin importar sus esfuerzos por lograr todas las medallas, por muy buen maestro que fuera, fue incapaz de evitar la muerte. Ese estado que nos llega a todos un día u otro.

Y es que, por mucho que lo rejugué, siempre acababa igual. No importaba lo que hiciera. Acabé asqueado y tirando el juego por ahí, pero nunca tuve el valor de tirarlo a la basura.

Al poco me llegó el Pokémon Alma de Plata. Vaya juegazo! Lo disfruté plenamente.

Pero aún no me puedo quitar de la cabeza ese maldito hack, no sólo por su extraña lección de vida, sino por el miedo de que un niño podría haber comprado un juego así, igual que yo, creyendo que era el original. Todavía es de esperar encontrar rarezas al jugar un hack bajado de internet, pero cuando compras un juego usado no.

Entonces decidí ir a quejarme a Gamestop, no para que me devolvieran el dinero, sino porque no hayan probado el juego antes de venderlo (cuando menos si se toparan con que no se puede avanzar de la pantalla de game freak en primer lugar). Les dije que el juego tenía realmente contenía un hack muy extraño. Probaron el juego, comenzó todo bien, como si estuviera nuevo, ni siquiera había un juego guardado.

Entonces decidí probarlo en mi Game Boy, delante de todos. De igual manera, corrió perfecto, sin ningún rastro del terrible hack.

No puedo dejar de pensar en lo que ese deformado juego me enseñó.

Fuente: Link Externo

Eso es todo.
Out.-





Todos mis aportes por Mediafire tienen contraseña, esa es: www.universomaker.net
Esto es para evitar plagio, asegúrense de copiar y pegar la contraseña.

#9 Re: El Rincón del Creepypasta el Mar Sep 18, 2012 8:31 pm

Reethok

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@Dragón x3 escribió:Bueno, traigo un creepy recién hecho c: (está co-producido con Exel pero la mayor parte es de mi autoria :P)


Don't laugh of Slender


Spoiler:
Era de noche y tras días escuchando a mi amigo hablar de un juego que producía un profundo miedo decidí descargar Slender. Tenía los audifonos puestos y mi pieza se encontraba con las luces apagadas.

Mientras jugaba me burlaba de Slender y me reía de él por que no me alcanzaba, la verdad es que el juego me producía más gracia que temor, eso hasta que me encontraba a punto de encontrar la última nota, la tenía justo enfrente y... un corte de luz me arruinó el juego, me vi obligado a ponerme pijama e irme a acostar con la frustración de que el corte de luz me arruinara la partida. Estando acostado comenzó la verdadera pesadilla...

Empecé a sentir pasos, una mezcla entre pasos y tic tacs que formaba un ruido muy extraño y que hacía que mi mente pensara "es el reloj" y también "son pasos", un frío comenzó a entrar en mi habitación y el calentacamas que se encontraba encendido no lograba impedir que aquella briza helada se apoderara de mi y me hiciera tiritar.

Los pasos-tictacs continuaban, cada vez más rapidos y más cercanos, decidí cubrirme hasta la cabeza con la sabana mientras me repetía con fuerza de que estaba dentro de un sueño, de que nada pasaba, de que era solo... por más que intentaba encontrar una excusa no lograba hacerlo y me llegaba a la cabeza la imagen de slender, una y otra vez, por lo que me tenía diciendome que aquel solo era un juego para asustar gente miedosa, que no era nada real.

Tomando valor, de no sé donde, miré por entre la sabana hacia el techo y vi una alta sombra parada a un costado de mi cama, la escasa luz que llegaba desde la ventana me permitía ver una silueta sin rostro, la silueta de slender.

Poco a poco se acerco, y sin ningún motivo, comencé a palidecer, mi piel morena perdía su color y comenzaba a ver mi piel cada segundo más y más blanca, no entendia lo ocurrido, no sabia que hacer, apreté los ojos con fuerza esperando el final y cuando los volví a abrir me di cuetna que mi pieza se encontraba nuevamente vacia.

Se siguieron escuchando ruidos raros y que nunca habia oido. Mi corazon latía 5 veces mas de lo normal mi cabeza revuelta, apenas sabia lo que ocurria. Hasta que de pronto sentí la tos de mi padre en la cocina que se encontraba a no mucha distancia de mi habitación.

Tomé coraje y me levanté, fui hasta la cocina donde encontré a mi padre tomando un vaso con agua, me acerque para hablarle. Pero de la nada tentaculos largos y negros salieron y atravezaron su cuerpo, sin entender que pasaba grité y me puse a llorar, el suelo se empapaba con mis lagrimas y decidí ir corriendo por mi madre.

Corrí para decirle a mi madre lo que había acabado de ocurrir y para que su abrazo protector me entregara el consuelo que muchas veces antes me había dado, pero otra vez. Los tentaculos salieron veloces y la atacaron, para luego levantar su cuerpo ensangrentado por el aire, no entendía de donde eran y mucho menos que ocurría, retrocedí y vi mi reflejo en el espejo de la habitación de mis padres, me mire y no pude dar fe a lo que veía.

Los tentaculos eran parte de mi, poco a poco se me comenzó a nublar la vista, deseaba hablar pero mi boca se cerraba y no lograba respirar, acerqué mis manos a mi rostro pero no logré encontrar en él nada más que piel vacía. De la nada crecí y crecí, hasta alcanzar la altura del techo.

No podía ver nada, pero de una extraña manera podía presentir movimientos, sentía el aleteo de algún pequeño mosquito en alguna parte de la habitación, sin tener nariz podía oler el fuerte hedor de la sangre en la cama de mis padres, y el otro hedor que venía desde la cocina.

¿Sera qué por burlarme de slender, en él me converti?


Por Carlos Write y Exel

Wow, me gusto. Pensare en incluirlo en la seccion de destacados. Lo unico que me desagrado es la pregunta del final: "¿Sera qué por burlarme de slender, en él me converti?"... lo senti un tanto destonado. Pero en general tiene una buena calidad. Slender... ese loco da miedo xD

Te dejo +1 makeda de incentivo y en otro momento releere (efecto refrigerador) para ver si incluyo en los destacados.

Un saludo, y sigue asi.

#10 Re: El Rincón del Creepypasta el Dom Sep 23, 2012 2:30 am

~Newa

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La historia del pokemon hackeado me intrigo bastante, no porque diese miedo, sino que creo que es una historia muy original ^^

#11 Re: El Rincón del Creepypasta el Sáb Sep 29, 2012 4:57 am

Reethok

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@~Newa escribió:La historia del pokemon hackeado me intrigo bastante, no porque diese miedo, sino que creo que es una historia muy original ^^

A mi no me gustó tanto. No es taaan original, es un clon del hack de majora's mask... y de ese hay hasta video, y creeme, ese sí da miedo XD

#12 Re: El Rincón del Creepypasta el Dom Sep 30, 2012 3:34 am

~Newa

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Si, despues de buscar algo mas relacionado con el tema me encontré con el hack, pero como leí la historia primero pues, igual me gustó

#13 Re: El Rincón del Creepypasta el Vie Dic 21, 2012 11:45 am

Reethok

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Después de no haber estado mucho en el foro, vengo a dejar un creepypasta de mi autoría.

Ideas Infecciosas

Spoiler:

Departamento de Psiquiatría del Centro de Salud de la Universidad de Connecticut
Dr. Wallace Bishop
17 - 12 - 12


Dejo este manifiesto para cualquier futuro receptor que pueda leerlo y entender la horrible realidad de su existencia.

Hace algunos meses, un talentoso estudiante de Psiquiatría, aunque con problemas de adaptación social vino a verme a mi cubículo a exponerme una teoría que había formulado. Leí el documento impreso que entregó en mis manos y quedé perplejo de lo que se exponía en él.

Tenía de título 'Entidades Cognitivas Infecciosas', y a manera de hacerlo de fácil entendimiento para el lector, lo diré de una manera simple, decía que al igual que había virus biológicos y gusanos informáticos, había una clase de ideas que pasaban de una mente a otra por medio de las palabras, la infección con dichas entidades era irreversible y podría tener serias consecuencias, de hecho, existía una ECI (entidad cognitiva infecciosa) bastante extendida, que es la creencia en Dios.

Lo que más me sorprendió es que Adam decía haber creado nuevas ideas infecciosas y contagiado a personas con éxito... produciendo resultados bastante anormales.

Elysa Clarkson fue la primera, a la que le implantó una ECI que la hizo hablar en un lenguaje que se creía extinto, de una civilización preincaica, se volvió loca a los pocos días y se suicidó, en un estado de paranoia que le hacía creer que unos seres de inimaginable poder controlaban a la humanidad como si un juego de ajedrez tratase.

Peter Robbinson, un caso muy excepcional, que comenzó a creer que nada de lo tangible era real, se clavó repetidas veces un bolígrafo en la garganta.

Johana Ridger, quien saltó de su azotea dejando una nota que decía "Ellos nos controlan".

Multitud de casos, todos terminando en lo mismo, en el suicidio. Pero no fueron casos aislados, al investigar, cada uno de ellos estuvo relacionado con una serie de suicidos en cadena, perpetados por personas conocidas de las victimas iniciales, y en realidad, estos no se detuvieron, siguen sucediendo.

El FBI no tardó en tomar cartas en el asunto, una agente, Olivia Dunham vino a visitarme anoche, pero sinceramente dudo mucho que puedan hacer algo, porque ellos ya están contagiados, todos estamos contagiados.

No sé qué es lo que le sucedió a Adam, pero lleva desaparecido más de una semana. Siendo sincero, al principio fui escéptico sobre teoría... pero creo que me está afectando. Creo que ha llegado la hora de mi fin, no quiero ser corrompido por uno más de esos repugnantes seres, no, prefiero acabar con mi propia vida antes de que eso suceda.

Redacté este documento, para decirle a quien lo lea, que no debe confiar en nadie, porque nadie es lo que aparenta ser, todos son simplemente una colmena de ECI's retorciéndose en su cerebro, no existe tal cosa como consciencia o mente, son inventos para no hacernos dar cuenta de la realidad, que somos simples cuerpos esclavizados de entes con una inteligencia aterradora.

Espero les guste, saludos.

#14 Re: El Rincón del Creepypasta el Sáb Dic 22, 2012 4:19 am

katus

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¡Increíble! Yo hago cosas similares; pero no a ese nivel. Me gusto mucho, sólo una pequeña corrección: No creo que deberías de utilizar el término: "preincaica". Los incas no eran una civilización, ni un imperio y tampoco una nación. Era el puesto administrativo, religioso y militar de poder máximo en el imperio del Tahuantinsuyo. Por lo tanto decir: "La hizo hablar en un lenguaje que se creía extinto, de una civilización preincaica", estás diciendo de una civilización antes de los gobernantes Incas y no de la civilización Tahuantinsuyana (que es creo lo que querías expresar). Te recomiendo que utilices el término Precolombino/a, que abarca un concepto mucho más grande y es mucho más creíble. Porque hasta donde yo sé, los Tahuantinsuyanos permitían que los gobernantes de los pueblos conquistados conservaran su estatus en el imperio. Por lo tanto es muy poco probable que alguna lengua haya muerto (al contrario creo que evolucionaron).
Perdón si me extendí demasiado y vuelvo a recalcar que me gusto hasta más no poder (creo que voy volver a leerlo, porque está rebueno).

#15 Re: El Rincón del Creepypasta el Sáb Dic 22, 2012 7:41 am

Reethok

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Hey, muchas gracias, qué bueno que te gustó, ese es el punto. A lo que se refiere el término preincaico es a las civilizaciones del sur de América que florecieron antes del imperio incaico (que así se le denomina, al menos en wikipedia xD). Si hubiera escrito "precolombino", se referiría a América en toda su extensión antes de la llegada de Colón, o sea, podría referirse tanto a los Mayas, Mexicas, Incas, o civilizaciones anteriores y quería evitar esa ambigüedad.

Ahora, les traigo un creepypasta (no traducido excelentemente, pero se entiende), que acabo de leer y wow, está pasadísimo, está largo pero muy bueno, se los dejo:

Psicosis

Spoiler:

Domingo.

No estoy seguro de por qué estoy escribiendo esto en papel y no en mi computadora. No es que no confíe en mi computadora… sólo… Necesito organizar mis ideas. Poner todos los detalles en un lugar objetivo, un lugar donde sepa que lo que escribo no puede ser borrado o… cambiado… no que haya pasado. Es mi memoria, enturbia las cosas, las reensambla.

Estoy comenzando a sentirme agobiado en este diminuto apartamento. Quizá ese es el problema. Sí, tenía que ir y escoger el más barato apartamento, el único en todo el sótano. La falta de ventanas hace que el día y la noche parezcan la misma cosa. No he salido en unos días porque he estado sumergido en este proyecto de programación, supongo que quería acabarlo de una buena vez. Horas de estar sentado delante de un monitor puede hacer que cualquiera se sienta extraño, lo sé, pero no creo que sea por eso.

No estoy seguro de cuándo comencé a sentir que algo andaba raro. Ni tan siquiera puedo definir qué es. Probablemente porque no he hablado con nadie en un tiempo. Eso es lo primero que me inquietó. Todos con los que normalmente hablo por msn mientras programo han estado ausentes, o simplemente desconectados. Mis mensajes no fueron respondidos. El último correo que recibí fue de un amigo diciéndome que charlaría conmigo cuando volviera de la tienda, y eso fue ayer. Le llamaría con mi celular, pero aquí la señal es terrible. Sí, eso es. Sólo necesito llamar a alguien. Voy a salir.



Bueno, eso no se dio tan bien. Mientras la sensación de temor se desvanece, me siento un poco ridículo por haber estado asustado en absoluto. Me miré en el espejo antes de salir, pero no me afeité la barba de dos días que he crecido. Después de todo saldría tan sólo para hacer una corta llamada. Aunque sí me cambié de camisa, pues era hora de almorzar, y supuse que me encontraría al menos con una persona que conociera. O al menos eso era lo que quería, ojalá lo hubiera hecho.

Cuando salía, ligeramente abrí la puerta de mi apartamento. Una sensación de ahogo ya de alguna forma se había evacuado de mi cuerpo, por una razón desconocida. Se lo atribuí a no haber hablado con nadie más que yo por uno o dos días. Me asomé en el deslucido corredor, tan deslucido como el corredor de un sótano puede ser. Apenas iluminado por un trío de lámparas de neón que no dejan de chasquear, encendiéndose y apagándose en una agonía que al parecer durará mucho tiempo todavía. En un extremo, la gran puerta metálica que lleva a la sala principal del edificio. Estaba cerrada, por supuesto. Dos oxidadas máquinas expendedoras a su lado; compré un refresco de una de ellas mi primer día aquí, pero tenía pasada la fecha de caducidad desde hace dos años. Estoy bastante seguro que nadie más en el edificio sabe que estas máquinas están aquí abajo, que mi tacaña casera simplemente no le interesa reabastecer.

Deslicé mi puerta con suavidad, y seguí el camino procurando no hacer sonido alguno. No tengo idea de por qué decidí hacer eso, pero era divertido rendirse al absurdo impulso de no perturbar el letárgico zumbido de las máquinas expendedoras, camuflarse con el rumor general del pasillo. Llegué al primer descanso de escaleras y subí hasta la puerta principal del edificio. Miré por la cuadrada ventanilla de la puerta, y para mi gran sorpresa, definitivamente no era hora de almuerzo. La penumbra de la noche envolvía las calles de la ciudad, y las luces de los automóviles que daban vuelta en la intersección iluminaban a la distancia como faroles. Nubes púrpuras y negras por el brillo de la ciudad colgaban inmóviles del firmamento. Nada se movía excepto por los pocos abedules de la acera meneados por el viento. Recuerdo temblar aunque no tenía frío. Quizá fue por el viento de afuera. Podía vagamente oírlo a través de la puerta, y sabía que era esa particular clase de viento de media noche, ese que es constante, frío y callado, salvo por la dulce melodía que sonaba cuando se abría paso entre las incontables hojas de los árboles.

Decidí no salir.

En su lugar, levanté mi celular a la altura de la ventanilla, y revisé el medidor de señal. Las barritas llenaron el medidor, y sonreí. Tiempo de escuchar la voz de alguien más, recuerdo que pensé, aliviado. Era algo tan extraño, el tenerle miedo a nada. Negué con mi cabeza riéndome de mi mismo en silencio. Marqué el número de mi mejor amiga Amanda y acerqué el teléfono a mi oreja. Sonó una vez… y entonces paró. Nada pasó. Escuché el silencio por unos buenos veinte segundos, y colgaron. Fruncí el seño y miré al medidor de señal; todavía lleno. Estaba marcando su número de nuevo cuando el teléfono sonó en mi mano, asustándome. Lo pasé a mi oreja.

“¿Bueno?”, pregunté, reteniendo el ligero shock de oír hablar la primera voz en días, aún si se tratase de la mía. Estaba tan acostumbrado a los regulares sonidos del edificio, de mi computador y el de las máquinas expendedoras en el corredor. No hubo ninguna respuesta a mi saludo en un principio, pero luego, una voz se escuchó.

¿Qué hay?”, dijo claramente la voz de un joven, al otro lado de la línea. “¿Quién habla?”

“Juan”, le respondí, confundido.

“Ah, perdón, número equivocado”, contestó, y colgó.

Bajé el celular lentamente y recargué mi cuerpo contra la pared. Eso fue extraño. Revisé en mi registro de llamadas, el número era desconocido. Antes de que pudiera meditar sobre ello, el celular sonó de nuevo, asombrándome una vez más. Está vez miré el número antes de contestar. También era desconocido. Coloqué el aparato junto a mi oído, pero permanecí en silencio. Todo lo que escuché fue el usual sonido de fondo de un celular. Entonces, una voz familiar acabó con mi tensión.

“¿Juan?”, fue la única palabra, por la voz de Amanda.

Suspiré aliviado.

“Hey, eres tú”, contesté.

“¿Quién más iba a…? Ah, el número. Estoy en una fiesta en la Séptima Avenida, y mi teléfono murió justo cuando me llamaste. Éste es el teléfono de alguien más, naturalmente”.

“Ah, bueno”, le dije.

“¿Dónde estás?”, preguntó.

Paseé los ojos por lo muros y su pintura descarapelada, la puerta que tenía frente, con su pequeña ventilla.

“En mi departamento”, suspiré. “Sólo me sentía un poco encerrado. No sabía que era tan tarde”.

“Deberías venir aquí”, me dijo, riendo.

“Nah, no estoy de humor para ir a caminar solo a estas horas”, dije, mirando por la ventanilla a la silente y airosa calle que secretamente me causaba un poco de temor. “Creo que mejor voy a seguir trabajando o me iré a dormir”.

“¡Tonterías!”, contestó. “¡Puedo ir a traerte! ¿Tu departamento queda cerca de aquí, cierto?”

“¿Que tan borracha estás?”, le pregunté divertido. “Tú sabes dónde vivo”.

“Ah, claro. ¿Supongo que puedo llegar allí caminando, no?”

“Puedes si quieres desperdiciar media hora”.

“Cierto”, contestó. “Bueno, me tengo que ir, ¡suerte con tu trabajo!”

Bajé el teléfono de nuevo, viendo a los números parpadear en la pantalla mientras la llamada finalizaba. El inquieto zumbido de las máquinas se reprodujo en mis oídos. Las dos llamadas extrañas y la vista a esa tétrica calle terminaron por encarrilarme de nuevo a mi soledad en esta vacía sala. Tal vez por haber visto tantas películas de terror, tuve la súbita idea de que algo inexplicable podría asomarse por la ventanilla de la puerta y verme, alguna clase de horrible entidad que se pasa orbitando en el borde de la soledad, esperando el momento para arrastrarse hasta algún ser humano que se ha alejado demasiado de los de su clase. Sabía que el miedo era irracional, pero no había nadie cerca, así que… bajé las escaleras, corriendo por el pasillo hasta mi cuarto, cerrando la puerta tras mío lo más velozmente que pude, procurando mantener el silencio. Como dije, me siento un poco ridículo por haber estado asustado de nada, y el temor ya se ha desvanecido. Escribir esto me ayuda mucho, me hace darme cuenta de que nada anda mal. Filtra mis pensamientos incompletos y miedos, dejando sólo hechos concretos y objetivos. Es tarde, recibí una llamada de un número equivocado, y al teléfono de Amanda se le agotó la carga, así que llamó de vuelta con otro teléfono. Nada extraño está pasando.

Aun así, hubo algo inusual en esa conversación. Sé que pudo haber sido por el alcohol que había tomado… ¿O fue ella a quién sentí extraña? O fue… sí, ¡eso es! No me di cuenta hasta ahora, hasta escribirlo. Sabía que hacer esto ayudaría. Ella dijo que estaba en una fiesta, ¡pero lo único que escuché en el fondo fue silencio! Claro, eso no significa nada en particular, pues ella pudo haber ido afuera a tomar la llamada. No… eso tampoco pudo ser. ¡No escuché el rumor del viento! ¡Necesito ir a ver si el viento está soplando!

Lunes.

Olvidé terminar de escribir anoche. No sé qué esperaba ver cuando crucé por el pasillo y asomé el rostro por la ventanilla. Me siento ridículo. El miedo de anoche me parece vago e irrazonable ahora. No puedo esperar para salir y ver la luz del día. Voy a revisar mi correo, afeitarme, darme un baño, ¡y finalmente salir de aquí! Un momento… Creo que escuché algo.



Era un trueno. Todo eso sobre la luz del día y el aire fresco no pasó. Subí por el camino de escaleras, sólo para encontrar decepción. El cristal en la puerta principal era sacudido por la corriente de lluvia torrencial que se desataba afuera. Sólo una muy gris, débil luz se filtraba desde las nubes en lo alto y llegaba hasta aquí; pero al menos sabía que era de día, incluso si era un decaído y húmedo día. Intenté quedarme a esperar que un relámpago iluminase la escena, pero la lluvia era muy fuerte y no pude visualizar nada más que indistinguibles siluetas paseándose por extraños ángulos de la corriente bañando la ventanilla. Decepcionado, me di la vuelta, pero no quería volver a mi cuarto. En su lugar, deambulé por las escaleras, al primer piso, al segundo. Terminé en el tercer piso, el más alto del edifico. Miré a través del vidrio que había a un lado de las escaleras, en la pared que conectaba a las habitaciones; pero era de esos gruesos y distorsionados que bloquean la luz. No que hubiera mucho que ver en la lluvia después de todo.

Me paseé por el alfombrado pasillo del piso. Las diez o tantas puertas de madera, pintadas de azul hace mucho tiempo, estaban todas cerradas. Escuché atentamente mientras caminaba, pero era medio día, así que no me sorprendió no oír nada más que el sonido de la lluvia afuera. En lo que permanecí allí parado, en ese turbio lugar, tuve la extraña y fugaz impresión que las puertas estaban cimentadas como silenciosos monolitos de granito esculpidos por una antigua y olvidada civilización para un insondable propósito de guardián. Cayó un relámpago que iluminó el pasillo, y pude haber jurado que, sólo por un momento, las viejas y roídas puertas azules se vieron justo con ásperas rocas. Me reí de mi mismo por dejar que mi imaginación me jugara así, pero entonces se me ocurrió que el resplandor de ese rayo debe significar que hay ventanas cerca. Una distante memoria me llegó, y de inmediato recordé que el tercer piso tiene una alcoba con una puerta corrediza de cristal a la vuelta de donde estoy.

Emocionado por mirar la ciudad desde arriba, en medio de la lluvia e incluso quizá, ver a otra persona, caminé velozmente a la alcoba, encontrando la larga y delgada puerta corrediza. Era bañada como la ventanilla de la puerta principal. Extendí mi mano a la manilla para hacerlo, pero dudé. Tenía la más extraña sensación de que si la abría, vería algo completamente terrible del otro lado. Todo ha estado tan raro últimamente… Así que ingenié un plan, y volví aquí para llevar lo que necesitaba. No pienso realmente que lograré algo con ello, pero estoy aburrido, llueve, y me estoy volviendo loco de remate. Regresé a traer mi cámara web. De ninguna forma el cable alcanzaría llegar hasta el tercer piso, por lo que, en su lugar, voy a ocultarla entre las dos máquinas expendedoras en el oscuro extremo del sótano, pasar el cable por debajo de mi puerta, y poner cinta de aislar sobre él para camuflarlo en la tira de plástico que se corre por la base de las paredes del corredor. Sé que es tonto, pero no tengo nada mejor que hacer…

Bueno, nada pasó. Dejé abierta la puerta de mi apartamento, me llené de coraje, fui hasta la puerta metálica, la abrí y corrí como alma que lleva el diablo de nuevo a mi cuarto y azoté la puerta. Miré por la cámara web de mi computadora atento, viendo en la transmisión el pasillo afuera de aquí y una parte de las escaleras. Sigo observando en este momento, y no aparece nada interesante. Desearía que el ángulo de la cámara fuera distinto, que pudiera ver al menos una parte de mi puerta. ¡Hey! ¡Alguien se conectó!



Usé un más antiguo modelo de cámara que tenía en mi closet para chatear con mi amigo. No supe cómo explicarle por qué quería que fuera una videollamada, pero se sintió bien ver la cara de otra persona. No pudo hablar por mucho tiempo, y no hablamos de nada importante, pero me siento mucho mejor. Mi absurdo miedo ya casi ha pasado. Ya lo habría dejado a un lado, sino fuera por lo… extraño que transcurrió la conversación. Sé que he dicho que todo me ha parecido extraño, pero… sus respuestas fueron tan vagas. No puedo recordar ni una cosa específica que me haya dicho… ningún nombre, lugar o evento en particular… Pero si me pidió mi dirección de correo, para mantenerse en contacto. Un momento, me llegó un correo.

Estoy a punto de salir. Recibí un correo de Amanda para pedirme que nos reuniéramos en “el lugar donde siempre vamos”. Me encanta la pizza, y he estado comiendo de las sobras que había en lo que una vez fue una alacena decorosa; así que no puedo esperar. De nuevo, me siento ridículo por estos últimos días. Debería quemar este diario cuando regrese.

Otro correo.



Oh por Dios. Casi ignoro el correo y abro la puerta. Por poco y abro la puerta. Por poco y abro la puerto, pero leí el correo primero. Era de un amigo que tengo un buen tiempo sin ver, y fue enviado a muchísimos correos que deben ser cada contacto que tiene guardado. Carecía de título, y decía, simplemente:

“ve con tus propios ojos no confíes en ell”

¿Qué demonios puede significar eso? No me lo puedo sacar de la cabeza. ¿Es un mensaje enviado para advertir que algo ocurrió? ¡La frase claramente se mandó sin completar! En cualquier otro día hubiera tomado esto como spam, pero las palabras “ve con tus propios ojos”, no puedo evitar sino releer este diario y repasar estos últimos días, y caer en cuenta de que no he visto a ninguna persona con mis propios ojos o hablado con alguien cara a cara. La conversación en línea con mi amigo fue tan extraña, tan vaga, tan… misteriosa, ahora que lo pienso. ¿En serio fue misteriosa? ¿O es el miedo que está nublando mi memoria? Mi mente juega con los eventos que he organizado aquí, señalando que no ha habido ni un tan solo dato que haya dado sin sospechar. El “número equivocado” que obtuvo mi nombre y la subsecuente llamada de Amanda, el amigo que pidió mi dirección de correo… Yo le saludé primero cuando vi que estaba conectado. Y luego recibí un correo apenas terminó la conversación, ¡oh por Dios! ¡La llamada con Amanda! ¡Le dije por el teléfono, le dije que estaba a media hora de la Séptima Avenida! ¡Ellos saben que estoy cerca de allí! ¡¿Qué si están tratando de encontrarme?! ¿Dónde está todo el mundo? ¡¿Por qué no he visto o escuchado de nadie en días?!

No, no, esto está mal. Es de locos. Necesito calmarme.



No sé qué pensar. Recorrí mi departamento desesperado, sosteniendo mi celular en cada rincón para ver si puedo obtener algo de señal. Finalmente, en el baño, cerca de una de las esquinas superiores, una barrita. Sosteniéndolo a esa altura, envié un mensaje de texto a cada número de mi lista. Tomé en cuenta la posibilidad, el peor escenario, lo peor que imagino. Envié:

¿Has visto a alguien cara a cara últimamente?

A este punto, sólo necesito una respuesta. No me importa cuál sea, o si me dejé en ridículo al hacer esto. Intenté hacer una llamada, pero no podía elevar mi cabeza lo suficiente, y si bajaba el teléfono tan siquiera un centímetro, perdía la señal. Luego recordé la computadora y fui directo a por ella, envíe mensaje a todos mis contactos conectados. La mayoría estaba ausente u ocupado. Nadie respondió. Perdí la paciencia. Empecé a inventarme pretextos para justificar que vinieran hasta aquí. No me importa nada a estas alturas. ¡Sólo necesito ver a otra persona!

Desbaraté mi apartamento tratando de buscar algo que pasé por alto; alguna forma de contactar a otro ser humano sin abrir la puerta. Sé que es loco, sé que es irracional, pero es posible, ¡es posible! Y necesito estar seguro. Fijé el celular al techo por si acaso.

Martes.

¡El celular sonó! Agotado por el alboroto de anoche, debí haberme quedado dormido. Me despertó el tono de mi celular, corrí al baño, me paré en el retrete y lo alcancé para contestar la llamada. Era Amanda, y ahora me siento mucho mejor. Estaba muy preocupada por mí y aparentemente ha intentado llamarme desde que la dejé plantada. Viene para acá, sí, sabía dónde estoy sin necesidad de que se lo dijera. Estoy muerto de la vergüenza. Definitivamente voy a tirar este diario antes de que alguien lo vea. Ya ni sé por qué sigo escribiendo en él. Bueno, quizá porque ha sido el único tipo de comunicación que he tenido desde… Dios sabe cuando. Me veo terrible. Me di un vistazo al espejo antes de volver aquí. Mis ojos están hundidos, mi barba más grande y pareciera que estoy enfermo.

Mi apartamento está hecho un desastre, pero no voy a limpiarlo. Creo que necesito que alguien más vea por lo que he pasado. Estos últimos días no han sido normales, por donde lo vea. No soy de los que imaginan cosas. He sido víctima de la probabilidad. Seguro estuve a punto de ver a otra persona en docena de ocasiones. Nada más fue que salí cuando era tarde por la noche, o medio día cuando todo el mundo está trabajando. Ahora sé que todo está bien. Además, encontré algo ayer que me ayudó tremendamente: ¡un televisor! Lo conecté justo antes de sentarme a escribir esto, y lo escucho sonar de fondo. La televisión siempre ha sido un escape para mí, y me recuerda que afuera de estos muros un mundo sigue andando, crea lo que crea.

Me alegra que Amanda haya sido la única que me contactó luego de haber mandado todos esos absurdos mensajes. Ha sido mi mejor amiga durante años. Ella no lo sabe, pero cuento al día en que la conocí como uno de los mejores que he tenido en toda mi vida. Fue un tibio día de verano. Pareciera como si el recuerdo estuviera arrancado de un mundo distinto del que me encuentro ahora. Sentí como que pasaron días enteros en ese parque, al que ya estábamos demasiado grandes para ir, hablando con ella solamente. Todavía siento que puedo volver a ese momento en veces, y me recuerda que este lugar no es lo único que existe… Al fin, ¡llaman a la puerta!



Pensé que era raro que no pude verla por la cámara que escondí en el pasillo. Supuse que fue por la perspectiva, como el no poder ver mi puerta. Debí saberlo. ¡Debí saber que eso sería un problema! Después de que tocara, grité en tono de broma que tenía la cámara entre las máquinas; vaya que había dejado mi paranoia ir lejos. Vi su imagen acercarse y bajar la vista hasta dar con ella. Sonrió y saludó con una de sus manos.

“Qué hay”, dijo alegremente, mirando curiosa.

“Lo sé, es raro”, hablé por el micrófono conectado a mi computadora. “He tenido una mala racha”, agregué.

“Seguro”, contestó. “Ábreme Juan”.

Dudé. ¿Cómo podía estar seguro?

“Sígueme un poco la corriente ¿sí?, dime algo sobre nosotros, sólo para probar que eres tú”.

Miró a la cámara, se tocó la barbilla, volteó hacia arriba; sacó un papel y un lápiz. Escribió en ellos. Enseñó el papel para que pudiera verlo en la cámara. Decía:

“Ya estábamos muy grandes para ese parque”.

Suspiré profundamente, la realidad volvía, el miedo se disipaba. Dios, había sido tan ridículo. ¡Por supuesto que era Amanda! Ese recuerdo no estaba en ningún otro lugar más que mi memoria. Nunca he hablado con nadie de ese día, y no por vergüenza, sino por tenerlo como un nostálgico recuerdo. Si había alguna entidad desconocida que trataba de engañarme, como temía, de ninguna forma podría saber sobre ese día.

“Bueno, dame un segundo”, le dije entre risas.

Corrí a mi pequeño baño y peiné mi cabello lo mejor que pude. Me miraba terrible, pero ella entendería. Riendo por mi tonto comportamiento, y el desorden en el que estaba, caminé hacia la puerta. Puse mi mano sobre la perilla y di un último vistazo a mis espaldas. Comida mordisqueada regada por el suelo, el bote de basura caído y la cama que había volcado hacía unas horas, buscando… Dios sabrá qué estaba buscando. “Tan tonto”, pensé.

Casi le di vuelta a la perilla, pero mis ojos notaron una cosa más: la cámara que usé para chatear con mi amigo. La esfera negra estaba sobre un costado, el lente apuntaba a la mesa en donde este diario se encontraba. Un terror enorme se apoderó de mí en cuanto pensé que si algo podía mirar a través de esa cámara, vería lo que había escrito acerca de ese día. Le pedí una cosa, cualquier cosa acerca de nosotros, y ella escogió la única en el mundo que creí eso o ellos no sabrían… pero lo hacen, ¡lo saben! ¡Hasta pudieron haberme observado todo este tiempo!

No abrí la puerta. Grité. Grité sin parar. Arranqué la cámara y la estampé contra el suelo. La puerta tembló y la perilla intentó girar, pero no escuché la voz de Amanda al otro lado. ¿Era tan siquiera ella quién estaba afuera? ¿Quién más pudo ser sino Amanda? ¿Quién demonios estaba afuera? ¡¿Qué demonios estaba afuera?! La vi por la cámara, la escuché por mis parlantes, ¿pero fue real? ¡¿Cómo podría saberlo?!

Grité alarmado por ayuda. Aseguré la puerta con todos mis muebles. Por ahora se ha ido.

Viernes.

Al menos creo que es viernes. He roto todos mis aparatos electrónicos. Desbaraté mi computadora. Cualquier cosa ahí podía, a fin de cuentas, ser manipulada por medio de la red. Sé de eso, soy un programador. No puedo arriesgarme. Cada pequeño dato respecto a mí, mi nombre, mi mail, mi ubicación, todas fueron cosas que he dicho. He releído lo que he escrito una y otra vez. He intentado juzgar lo que he escrito, bailando entre el miedo y el escepticismo. A veces me consta que una entidad está decidida en el simple objetivo de hacerme salir de aquí. Desde el principio, Amanda no hizo nada más que pedirme que abriera la puerta y saliera, cuando me llamó. Puedo leerlo, puedo leerlo claramente ahora.

Trato de ver las cosas desde todos los ángulos. Por un lado, soy un lunático que ha interpretado una convergencia de probabilidades extremadamente improbables, pero factible: nunca asomarme en el momento adecuado, nunca ver a otra persona por mero azar, recibir un correo extraño como los miles que es posible recibir, pero en el momento preciso. Por el otro, esa convergencia extrema de probabilidades es la única razón por la cual, lo que sea que esté afuera, no me ha atrapado aún: nunca abrí la puerta corrediza del tercer piso, y tal vez nunca debí de abrir la puerta metálica al final del corredor. No volví a abrir la puerta de mi apartamento después de abrir la puerta metálica. Lo que sea que esté allá afuera -si es que está allá afuera- nunca “apareció” en el pasillo antes de que abriera la puerta metálica. Tal vez se había dedicado a cazar a todas las presas que se encontraban al descubierto y luego esperó, hasta que delatará mi existencia al tratar de llamar a Amanda… una llamada que no se concretizó hasta que eso me hablara y preguntara por mi nombre…

Mi temor literalmente me abruma cada vez que intento acoplar todas las piezas de esta pesadilla. Ese correo -corto, cortado- era de alguien intentando decir algo. ¿Una advertencia aliada, intentando llegar a mí antes de que fuera muy tarde? Ver con mis propios ojos, no confiar. Puede que tengan dominadas todas las cosas electrónicas, que hayan elaborado una enorme red, para engañarme y hacerme salir. ¿Por qué no puede entrar? Tocó la puerta, así que al menos parcialmente, es sólido. La puerta. La idea de esas puertas como monolitos guardianes en el tercer piso aparece cada vez que mis pensamientos siguen este rumbo. Si hay alguna entidad etérea intentando que salga a la intemperie, quizá esa entidad es incapaz de cruzar las puertas.

No paro de pensar en todos los libros que he leído, en todas las películas que he visto, intentando encontrar la respuesta a esto. Las puertas siempre han sido gatillos de la imaginación humana, plasmados en numerosas ocasiones como portales de singular importancia ¿O quizá la puerta es muy gruesa? Yo no podría derribar ninguna de las puertas de este edificio, sobre todo las del sótano. Dejando eso a un lado, ¿por qué me quiere a mí? Incluso yo puedo imaginar al menos una docena de formas de matarme, incluyendo dejar que me pudra aquí abajo y muera de hambre. Quizás eso es precisamente lo que está haciendo. Está llenándome de miedo. Pero ¿y si no quiere matarme? ¿Si puede hacer algo peor? Dios, ¡¿cómo salgo de esta pesadilla?!

Llaman a la puerta…



Le dije a la gente del otro lado de la puerta que necesitaba unos minutos más para pensar las cosas y saldría. Sólo estoy escribiendo esto para decidir qué hacer. Al menos esta vez he escuchado sus voces. Mi paranoia –sí, reconozco que estoy paranoico- me hace pensar en todas las formas que una voz humana podría fingirse con algún medio electrónico. El pasillo podría estar lleno de altavoces, simulando voces humanas. ¿Realmente les tomó tres días venir a hablar conmigo? Se supone que Amanda está allí afuera, junto con dos policías y un psiquiatra. Tal vez les tomó tres días pensar en qué decirme. La explicación del psiquiatra sería muy convincente, si decidiera pensar que todo esto no ha sido nada más que un extraño mal entendido y dejar fuera de la ecuación a la entidad que intenta engañarme para abrir la puerta.

El psiquiatra tiene la voz de un viejo. Autoritaria pero sensible. Me agrada, me recuerda a la de mi propio padre. ¡Estoy desesperado por ver a alguien con mis propios ojos! Dice que sufro de algo llamado cyberpsicósis, y soy sólo uno más de una enorme epidemia que se cuenta por miles, detonada por un correo sugestivo que “se filtró de alguna forma”. Juro que lo dijo así: “Se filtró de alguna forma”. Creo que intenta decir que se esparció por todo el país inexplicablemente, pero sospecho demasiado que a la entidad se le ha resbalado algo. Dijo que soy parte de una ola de “comportamiento emergente”; que muchas personas más están enfrentando mi mismo problema, y el mismo miedo, aunque nunca nos hemos comunicado.

Eso explica el correo que recibí sobre ver con mis propios ojos. No recibí el correo detonante original. Recibí un descendiente. Mi amigo pudo haber perdido la razón también, he intentado advertir a todo el mundo sobre su paranoico miedo. Así es como el problema se esparce, afirma el psiquiatra. Pude haberlo esparcido también, con el mensaje que envié por el celular y los que mandé por el messenger. Alguno de todos esos contactos podría estar volviéndose tan loco como yo, después de haber leído uno de esos mensajes, y ahora estar interpretando la realidad en la forma en la que lo estoy haciendo yo.

El psiquiatra me dijo que no quería “perder uno más”. Que la inteligencia de gente como yo, es precisamente nuestra perdición. Dibujamos conexiones tan bien, que incluso las dibujamos en donde no deberían estar. Dice que es fácil comenzar a acumular paranoia en el mundo en el que ahora vivimos, un lugar en constante cambio en donde cada vez mayor parte de nuestra interacción es simulada…

Hay que admitirlo, es una explicación hermosa. Reúne y explica todo. Lo explica perfectamente, de hecho. Tengo todas las razones del mundo ahora para sacudirme este horror atávico de que una cosa o algo se encuentre del otro lado de la puerta, lista para capturarme y llevarme a un destino peor que la muerte. Sería tonto, tras oír esa explicación, permanecer aquí hasta morir de hambre sólo para evitar a esa entidad que quizá ya haya atrapado a todos los demás. Sería tonto pensar, tras oír esa explicación, que yo sería una de las pocas personas que restan en un mundo vacío, escondiéndome en mi seguridad del sótano, jodiendo a una impensable y engañosa entidad que juega a ser omnipotente con tan sólo rehusarme a abrir una puerta. Es una explicación perfecta para cada cosa extraña que he escrito aquí; tengo todas las razones del mundo para dejar ir mis miedos, y abrir esa puerta.

Y es exactamente por eso que no lo haré.

¡¿Cómo puedo estar seguro?! ¿Cómo puedo saber qué es real y qué un engaño? Todas estas malditas cosas con sus cables y sus señales que nacen de un origen imperceptible y llegan hasta ti. ¡No son reales, no puedo estar seguro! ¡Señal de video, de celular, correos! Incluso la televisión, ahora silenciosa, partida por la mitad, en el suelo. ¿Cómo podría saber qué es real? Todo mensaje no es más que energía, ondas, luz… la puerta. ¡Está golpeando la puerta! ¡Intenta entrar! ¿Qué alimaña mecánica podría estar empleando para simular a un hombre golpeando una puerta tan perfectamente? Al menos ahora podré verlo con mis propios ojos… No queda nada más aquí con lo que pueda engañarme. ¿No puede engañar a mis ojos, o sí? Ve con tus propios ojos no confíes en ell… alto… Ese mensaje trataba de decirme que confiara mis ojos, ¡¿o advertirme sobre mis ojos también?! Oh por Dios, ¿cuál es la diferencia entre un cámara y mis ojos? Ambos transforman la luz en señales eléctricas, ¡son lo mismo! No puedo permitir que me engañe, dios, ¡no puedo permitir que me engañe! No voy a permitirlo; no puedo estar seguro, ¡necesito estar seguro!

Fecha desconocida.

He pedido tranquilamente una pluma y un papel, por el día, por la noche, hasta que finalmente me los dio. No que importe. ¿Qué voy a hacer? ¿Sacarme los ojos de nuevo? Los vendajes se sienten como una parte de mí ahora. El dolor se ha ido. Supuse que ésta sería una de mis últimas oportunidades de escribir legiblemente, pues, sin mi vista que corrija errores, mis manos ligeramente olvidarán el mecanismo involucrado. Es un capricho, escribir… un vestigio de otra era, porque ciertamente ha asesinado el resto del mundo… O algo peor.

Me siento contra la pared día y noche. La entidad me trae comida y agua. Se disfraza como una amable enfermera, como un antipático doctor. Sabe que mi oído se ha agudizado considerablemente ahora que estoy en oscuridad. Finge conversaciones en el corredor, con la intensión de que lo escuche. Una de las enfermeras habla sobre tener un bebé pronto. Uno de los doctores perdió a su esposa en un accidente de auto. No que importe, nada de eso es real. Nada me llega, no como ella lo hace.

Esa es la peor parte, la parte que casi no puedo resistir. Esa cosa viene a mí, enmascarada como Amanda. Su recreación es perfecta. Suena exactamente como Amanda, se siente exactamente como ella. Hasta produce una simulación razonable de sus lágrimas que me obligó a sentir sobre sus tibias mejillas. En un inicio, cuando me trajo aquí, me dijo todas las cosas que quería escuchar. Me dijo que me amaba, que siempre lo había hecho, que no entendía el porqué de esto, que todavía podíamos tener una vida juntos, ir al parque todos los días, si quería.

Tan sólo tenía que dejar de insistir sobre la farsa. Quería que creyera. No, necesitaba que lo hiciera, que era real, que era ella. Jamás sabrás qué tan cerca estuve de responder a ese acto tuyo. Dudé de mi mismo por mucho tiempo. Pero es un perfeccionista, todo era demasiado real o lo que entiendes por real, y, ¿sabes?, la realidad tiene otras cosas que aún no alcanzas a captar, quizá porque ni siquiera nosotros mismos logramos hacerlo del todo, ni representarlo.

La falsa Amanda venía todos los días, luego cada semana, hasta que por fin dejó de joderme con ella… pero no creo que la entidad se rinda. El juego de esperar es tan sólo otro de sus trucos. Lo resistiré por el resto de mi vida, si es necesario. No sé qué fue lo que le ocurrió al resto del mundo, pero sí sé que esta cosa necesita que caiga. Si es así, entonces tal vez, sólo tal vez, soy una piedra en su camino. Quizá Amanda sigue con vida en algún lado, mantenida con vida sólo por mi voluntad de resistir el engaño. Me sostuve a esa esperanza, meciéndome adelante y atrás en mi celda para pasar el tiempo. Nunca me rediré. Nunca caeré. Soy… ¡un héroe!

===

El doctor leyó el papel en el que el paciente había escrito. Apenas podía entenderse, escrito con la temblorosa mano de un ciego. Quería sonreír ante la firme determinación del joven, un recordatorio de la voluntad humana por sobrevivir, pero sabía que el paciente estaba completamente delirante.

Después de todo, una persona sana hubiera caído en el engaño hace tiempo.

El doctor quería sonreír. Quería susurrar palabras de ánimo al delirante joven. Quería gritar, pero los delgados filamentos conectados en los nervios de su cabeza, y en sus ojos se lo impedían. Su cuerpo caminaba a la celda como una marioneta, y le decía al paciente, una vez más, que estaba equivocado, y que no había nadie tratando de engañarlo.

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